El incidente que protagonizaron el ministro del Interior, César...
La presidente Keiko Fujimori anunció la creación del Comando Unificado, una fuerza conjunta entre la Policía Nacional del Perú (PNP) y las Fuerzas Armadas, para combatir la ola criminal y el crimen organizado nacional y transnacional. Una semana después se conocieron diversos operativos focalizados en Trujillo, la ciudad que puede ser considerada la capital de la ola criminal que afecta al conjunto de la sociedad.
En los operativos en Trujillo se detuvo a ciudadanos venezolanos, ecuatorianos y colombianos sin documentación y el Estado se prepara para expulsarlos del país. La propia presidente Fujimori supervisó los operativos en el penal El Milagro, de Trujillo, y anunció un programa de recompensas para los ciudadanos que entreguen información sobre los cabecillas de las bandas criminales. En Lima, por otro lado, se desarrolló un operativo en el penal Ancón 1. El objetivo en los penales era cortar la comunicación de los mandos del crimen organizado con los operadores en calles y territorios. Asimismo, se conocieron intensos operativos policiales en contra de la minería ilegal en diversas zonas de la selva.
En otras palabras, luego del anuncio del Comando Unificado se desarrollaron estos operativos y un intenso trabajo de comunicación sobre estas acciones. ¿Qué pueden significar estos hechos? Que el Ejecutivo, luego de más de dos meses de administración, después de la remoción de las jefaturas de la PNP, está en condiciones de contar con sus “intocables” –en alusión a Los Intocables de Chicago y Eliot Ness– para empezar una cruzada en contra de la ola criminal que azota la sociedad y amenaza a los pobres y ricos del país.
No es de extrañar que se haya conocido que el Comando Unificado, inicialmente contará con 1350 integrantes, entre ellos 550 efectivos del Ejército, 250 de la Fuerza Aérea, 200 de la Marina, 80 de las fuerzas especiales y 320 policías de unidades especializadas de la policía.
Al respecto, un progresista y, seguramente, todas las izquierdas señalarían que se está militarizando la lucha contra la ola criminal. Terrible error de apreciación y yerro interesado en el fracaso de la nueva administración. Si hoy existe una ola criminal en la sociedad es porque las economías ilegales (minería ilegal, narcotráfico, tala ilegal, trata de personas) han corrompido y neutralizado a sectores de la policía y del sistema de administración de justicia.
En ese sentido, la idea de un Comando Unificado, de un sector especializado de las fuerzas de seguridad que se diferencia de los demás es una de las claves para saber con qué sector se golpea la madriguera de la criminalidad. He allí también por qué se ha establecido un Centro de Control, desde donde se dirigirá la inteligencia, las operaciones, la logística y las acciones conjuntas de las fuerzas de seguridad.
Por todas estas consideraciones, el Senado de la República debe ampliar en diversos puntos las facultades delegadas otorgadas por la Cámara de Diputados. En la cámara baja pesó en exceso el primitivismo antifujimorista y la voluntad de obstruir el desarrollo del plan de gobierno de Fuerza Popular.
La lucha en contra de la ola criminal demanda desarrollar las relaciones entre inteligencia y operaciones de inteligencia, precisar el apoyo de las Fuerzas Armadas a la PNP en la lucha contra la ola criminal, y la definición clara y precisa de algunas bandas criminales como grupos hostiles o como bandas de naturaleza terrorista y otros temas vitales.
Si la izquierda persiste en su intención obstruccionista, poco a poco, comenzará a aparecer como la defensora del statu quo que ha sumergido al Perú en una crisis institucional, política y social que se expresa en el avance de la ola criminal, el bajo crecimiento económico y la burocratización feroz del Estado.
En cualquier caso, las cosas estarán muy claras: la izquierda obstruye, pretende que el Ejecutivo fracase y fomenta el enfrentamiento de poderes. La mayoría del Perú la rechazará.
















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