Editorial Política

“La libertad absoluta” y el terrible caso del Liceo Naval

Reflexiones sobre la pulverización del principio de autoridad en la sociedad

“La libertad absoluta” y el terrible caso del Liceo Naval
  • 22 de septiembre del 2026

 

El caso de la brutal agresión sexual en contra de un alumno del Liceo Naval Almirante Guise, por un grupo de sus propios compañeros de colegio, ha estremecido a toda la sociedad peruana y se ha convertido en el tema central de parte de un sector de los medios. En medio de este terrible suceso emerge una interrogante que interpela a la sociedad: ¿cómo ciertos alumnos pueden llegar a ese nivel de salvajismo y deshumanización en contra de otro estudiante del propio colegio? ¿Quién falló a la hora de evitar una agresión así? ¿Acaso el colegio, la dirección, los profesores? ¿Acaso los padres de familia? ¿Acaso la sociedad, el Estado o las leyes nacionales?

¿Qué fenómeno está sucediendo para que un grupo de adolescentes decidan perpetrar un hecho que evoca los peores momentos de la condición humana?

Creemos que una posible explicación está en la pulverización del principio de autoridad en la sociedad peruana. En nuestro país el Estado de derecho y la vigencia de la Constitución están en cuestión porque han surgido grupos que controlan territorios y espacios sociales en contra de los principios del Estado constitucional y la ley (desde la minería ilegal hasta los sicarios y extorsionadores de los barrios). 

La pulverización del principio de autoridad también se ha extendido al sector educación y los colegios, en donde los directores y los profesores ya no tienen el papel que solían tener en décadas pasadas. Hoy los profesores son una especie de coordinadores de los múltiples humores del aula y están condicionados por los estados de ánimos de las asociaciones de padres de familia. Y dentro de la propia familia, la idea de familia como célula básica de la sociedad y en donde la autoridad de los padres para reproducir los valores que se transmiten de generación en generación también ha desaparecido. Hoy los hijos tienen derechos y no obligaciones.

En el Perú, además, el principio de autoridad se pulveriza porque la política fracasa de principio a fin, y antes del nuevo gobierno hubo ocho presidentes en vez de los dos que establece la Carta Política. El asunto, pues, se agrava más.

Una de las explicaciones de la quiebra del principio de autoridad en la sociedad tiene que ver con las narrativas que han difundido las corrientes progresistas y neomarxistas acerca de que los ciudadanos gozamos de “una libertad absoluta” y de que debemos disfrutar todos los derechos sin obligaciones. ¿Es una exageración? Desde aquí retamos a cualquiera a analizar cualquier sector de la realidad y encontraremos la predominancia de estos relatos que disuelven las instituciones, las mejores y tradiciones y valores de una sociedad.

Si todos tenemos una libertad absoluta y todos los derechos sin obligaciones, ¿qué papel puede jugar el director o el profesor de un aula? Incluso, ¿cuál es la autoridad real de un sufrido padre de familia que pretende corregir a un adolescente desencaminado?

Ahora bien, la erosión de la autoridad en el Perú forma parte de un fenómeno que afecta a todas las sociedades occidentales como parte de las guerras y las revoluciones culturales que han impulsado las corrientes progresistas con extraordinaria eficacia. Una de esas corrientes, la llamada Escuela de Frankfurt, incluso llegó a sostener que la autoridad del padre de la familia nuclear tradicional era la semilla del autoritarismo y los fascismos que iban a sobrevenir en las sociedades occidentales. Una predicción fallida de principio a fin, porque en Occidente no se desencadenó el fascismo, sino gigantescos espacios de libertad.

Si no hay principio de autoridad, ¿cómo va a existir reforma de la educación y carrera meritocrática en la docencia? ¿Qué restricciones y frenos van a existir sobre un adolescente que pretende ejercer una libertad absoluta? Y si hay libertad absoluta no hay instituciones, no hay tradiciones, no hay valores, no hay tradiciones religiosas ni los temores urgentes y necesarios que constriñen y limitan la libertad humana. 

En ese contexto, se producirá una y mil agresiones sexuales como la que conocimos esta semana, y que ha causado un enorme dolor en los peruanos de buena voluntad. En otras palabras, sin autoridad, el animal político de Aristóteles se queda sin política y ejerce su libertad absoluta.

  • 22 de septiembre del 2026

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