J. Eduardo Ponce Vivanco
UNASUR contra América del Sur

El secretario general de UNASUR emula el cinismo de Maduro
En un acto sin precedentes, el Secretario General de UNASUR ha acusado al Congreso brasileño de una transgresión constitucional, y “no ha descartado” la aplicación de su cláusula democrática (Protocolo de Guyana) por el proceso de impugnación contra Dilma Rousseff. En un gesto borroso y para justificarse, Ernesto Samper (ex presidente de Colombia) dice que informó posteriormente a los presidentes y cancilleres de los países miembros sobre sus expresiones dando a entender algo imposible: que ninguno de ellos las habría observado.
El secretario general de un organismo intergubernamental no puede entrometerse ni tomar posiciones críticas y públicas sobre la situación política de uno de los estados que lo nombraron, al menos no sin haberles consultado previa y puntualmente. Las críticas de Samper son las mismas del ALBA. Coinciden con las de Maduro, Morales, Correa, Ortega y los Castro. Es significativo que, tres semanas antes, Cuba —la cincuentenaria dictadura comunista— se adelantara a condenar oficialmente el “golpe contra la democracia brasileña”, afirmando que “es parte de una contraofensiva reaccionaria de la oligarquía y el imperialismo contra la integración latinoamericana y los procesos progresistas de la región”.
Esta nueva farsa del ALBA evidencia el extremo al que llega la manipulación del señor Samper, quien asume —sin rubor— las posiciones de ese grupo. Es asombroso que un ex presidente como él ignore que quienes gobiernan Argentina y Brasil ya no avalan el “socialismo del siglo XXI”; y que Colombia, Paraguay, Chile, Uruguay y Perú tampoco lo apoyan. Y es sospechoso que, al mismo tiempo, soslaye la catastrófica situación del pueblo venezolano, condonando los abusos antidemocráticos que sufre a diario. Resulta chocante que el secretario general de UNASUR emule el cinismo de Maduro, cuando se atreve a denostar a las democracias representativas de la mayoría de naciones sudamericanas que, a diferencia del chavismo, respetan el Estado de Derecho.
El desatino de Samper ha provocado un tajante comunicado oficial de la Cancillería del Brasil —ahora en manos del cuajado político y ex candidato presidencial José Serra— rechazando de plano su insólito pronunciamiento. Disculparse o renunciar son sus alternativas, pues los estados miembros de la organización no pueden admitir que su secretario general los sobrepase, expresando posiciones que no los representan.
Pero las consecuencias pueden afectar también al MERCOSUR. Recordemos que el presidente argentino no solo reclamó las reformas fundamentales que requiere ese periclitado sistema de integración, sino que además —al principio de su mandato— sugirió la aplicación de su cláusula democrática a Venezuela, cuya adhesión fue explícitamente objetada por Paraguay, uno de los cuatro miembros fundadores. Además, es probable que las virulentas declaraciones de Maduro y Evo Morales contra “el golpe” que ha apartado a la “compañera Dilma” de su mandato precipiten una reacción negativa y, de refilón, la modernización y apertura del Tratado de Asunción, que plasmó un proyecto integracionista, convertido ahora en un grave obstáculo para el desarrollo de sus signatarios originales.
La elección de Macri, las políticas anunciadas por Michel Temer y el próximo cambio de gobierno en el Perú son una oportunidad para que la mayoría de países sudamericanos rescaten a UNASUR, un valioso mecanismo de integración regional que, hasta ahora, ha bailado al ritmo tropical del Caribe. Es un desafío importante para que América del Sur recupere el espacio que debe tener en el escenario internacional, asumiendo posiciones que fortalezcan la libertad, la democracia y el mercado, pilares de la globalización y la prosperidad.
J. Eduardo Ponce Vivanco
Ex vice canciller del Perú
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