Renatto Bautista
¿Qué es el socialprogresismo?
La nueva careta del socialismo del siglo XXI

El socialismo es una ideología que surge en Europa, en el siglo XIX, creada por el intelectual alemán Carlos Marx. Creo que todos lo sabemos, pero el socialismo ha tenido la capacidad de evolucionar para captar a mayores feligreses a lo largo del tiempo y en los cinco continentes del mundo.
Es innegable, hasta para un socialista con formación ideológica, que los obreros o los denominados como “proletariado” no votan ni apoyan opciones políticas socialistas. Al grado que los distritos obreros votaron por Marine Le Pen en la elección presidencial de mayo del 2017; o que los obreros españoles no voten por Podemos, sino por VOX. Esta realidad la conocen los socialistas, quienes tienen que buscar “nuevos” electores a través de plataformas que se denominan “progresistas”, pero que no lo son. Si lo analizamos bien, son ideas regresistas, como el aborto o la ideología de género o el mal llamado “lenguaje inclusivo”.
Es decir, ahora son consideradas socialprogresistas porque el cordón umbilical siempre es la lucha de clases (antes lo fue el proletariado versus la burguesía); pero ahora sons las “mujeres explotadas” versus el “patriarcado”, los “géneros” versus el “sistema capitalista y homófobo”, “las peruanas y los peruanos” versus el plural masculino aprobado por la Real Academia Española. El socialprogresismo necesita un batallón de fieles seguidores que –por alguna razón psicológica que desconozco– cree y milita en estas puntuales plataformas ideologizadas que los usan gratuitamente.
En el aborto –ya expliqué mi posición en un artículo anterior en este prestigioso medio de comunicación– vemos que se usan varias falacias para apoyar el asesinato de inocentes bebés que no cometieron delito alguno. Indudablemente, el socialprogresismo abandera el aborto porque lo ve con la “lógica” de la lucha de clases, lo cual es un error. De la misma manera que hoy criticamos los sacrificios humanos realizados por los aztecas, estoy convencido de que en un par de décadas,se criticará lo absurdo de aplicar el aborto, cuando por sentido común debemos defender a nuestra especie; sobre todo a los bebés, porque en ello encontramos la permanencia de la especie humana en el planeta.
En primer lugar, sobre la ideología de género diré que soy una persona respetuosa de todas las opciones sexuales ejercidas por adultos y en total libertad. Pero no estoy de acuerdo con la ideologización que se da a la reivindicación política de los gays, a quienes, lo reitero, respeto en su opción sexual.
El socialprogresismo necesita agitar las banderas del movimiento gay porque tiene una legión fiel que dará la vida por ellos bajo el mito de la tolerancia. El dictador Stalin construyó gulags (campos de concentración soviéticos) donde terminaban presos gitanos, prostitutas y gays rusos. Lo mismo hizo Ernesto Guevara en la Cuba castrista, al grado de manifestar su desprecio a los gays por ser una “desviación de jóvenes capitalistas que usaban jeans pegados al cuerpo”. Guevara torturaba a los gays, pero hoy en la marcha del orgullo gay levantan banderas con su rostro. ¡Pura ignorancia histórica!
Finalmente, sobre la ideología de género manifiesto que es totalmente anticientífica porque una persona, por más operaciones que se haga e inyecciones que meta a su cuerpo, siempre será del sexo que nació, porque la genética sobre los sexos, jamás se modificará. Biológicamente solo existen dos sexos: mujeres y varones. Lo demás es narrativa mundial del socialprogresismo.
También el socialprogresismo levanta la absurda bandera del lenguaje inclusivo que es una aberración lingüística para la Real Academia Española, porque la norma dicta que el masculino, en castellano, es en plural. Decir “peruanas y peruanos” o “juezas y jueces” o “compañeros y compañeras” es una vil estrategia política para que las mujeres se sientan “bien”, porque siempre el plural es en masculino (valga la redundancia) porque así lo enseñaron en los colegios a nuestros abuelos y bisabuelos.
Sin duda alguna, el socialprogresismo es la nueva careta del socialismo del siglo XIX, que usa diferentes banderas para captar fieles seguidores que no analizan ni razonan, a pesar de que usan sus vidas como si fueran cosas. Lamentablemente muchos conceptos del socialprogresismo son usados por fuerzas políticas que no vienen del viejo socialismo. ¡Les falta brújula ideológica! Veremos qué pasa con el socialprogresismo en el siglo XXI.
COMENTARIOS