Juan Sheput

¿Mensaje o Informe a la Nación?

El peor Mensaje de Fiestas Patrias de toda la historia del Perú

¿Mensaje o Informe a la Nación?
Juan Sheput
02 de agosto del 2024


Pareciera que el país atraviesa por una crisis de identidad que se manifiesta, fundamentalmente, en una suerte de complejo de inferioridad, de nivelación hacia abajo, hacia lo peor. Cuando se trata de justificar que el gobierno de Dina Boluarte es aceptable se apela a la penosa figura de “que con Pedro Castilo se estaba peor”. O cuando se quiere dar categoría  al actual conjunto de ministros se les compara con sus inmediatos antecesores. Poner la valla tan pero tan baja y usar ese tipo de justificaciones también están entre las causas de la actual crisis de nuestra sociedad, porque hasta hemos claudicado del sentido de bien criticar.

Todo esto ha sido vuelto a poner en el tapete a raíz del último Mensaje a la Nación de la Presidente, del 28 de julio pasado, Fiesta de la Patria. La falta de un hilo conductor, la ausencia de objetivos estratégicos, la cantidad de información sin estructura, la excesiva duración lo han convertido en el peor de los mensajes de todos los tiempos. Pareciera que nadie le ha dicho a la presidenta Boluarte que una cosa es “mensaje”, que simplemente es un discurso solemne que se dirige a la Nación, y otra un “informe” que es una relación tediosa y detallada de hechos y asuntos burocráticos intrascendentes, que está muy lejos de ser una rendición de cuentas y un ofrecimiento de objetivos que se brinda al país.

Lo del 28 de julio fue un informe y no un mensaje. Impropio de ser el texto protagonista y orientador que se merece el inicio de la legislatura ordinaria en el Congreso. Es notorio que la presidenta de la República carece de un equipo ministerial que le haga ver sus yerros y omisiones. En ese sentido, lo que va a suceder, es que los errores se van a multiplicar y al no haber reconocimiento alguno de responsabilidad por parte de los altos funcionarios las fallas y papelones se van a multiplicar. Un conjunto anodino de una mayoría ministerial salpicada por dos o tres ministros con ganas de figurar es un gabinete, que sin duda, conduce a un país al desastre.

Como no hay objetivos concretos cualquier cosa se convierte en tabla de salvación. Hasta el cambio de nombre a un ministerio o la creación de una nueva entidad burocrática sirven para distraer a la ciudadanía. Pero todo ello tiene un límite y ese límite popular parece acercarse. En un anterior escrito señalé que lo peor que le podría pasar a Dina Boluarte es que el pueblo empiece a pasar de la antipatía al odio. Ese momento parece estar llegando con la paradoja que el gobierno ni Dina Boluarte no se está dando cuenta de ello.

Juan Sheput
02 de agosto del 2024

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