Mario Saldaña
Los cien días adelantados

Es necesario un balance político en el interior del partido de Gobierno
El Gobierno se ha tomado bastante en serio lo del balance de los primeros cien días de gestión (a pesar de que es una circunstancia más formal y anecdótica que relevante) ratificando sus principales propósitos de gestión quinquenal. Este adelanto le ha servido para reconocer realidades; por ejemplo, una economía aún débil y que ha de requerir de determinado tiempo para recuperar un mayor dinamismo. También para señalar herencias nefastas del gobierno humalista, como las obras de infraestructura claramente sobredimensionadas y mal estructuradas; y admitir errores, como la ausencia de filtros adecuados para fichar personas idóneas en cargos importantes (caso Moreno). Y también para señalar metas ambiciosas y positivas para el país, básicamente el paquete de disposiciones que integran la delegación de facultades legislativas.
Pero así como en el plano del discurso formal verbalizar lo anterior siempre sirve, tan o más importante es el balance político crítico que se haga en los fueros internos del Ejecutivo, en el partido de Gobierno y, por cierto, al interior de su bancada parlamentaria. Tal análisis introspectivo, y esperamos profundamente realista, no será comunicado, pero debería tener la virtud de señalar pautas y tareas urgentes. Una de las principales conclusiones, presumo, debería ser el efecto de una alta o baja popularidad del jefe de Estado, y los factores que contribuyen a que un importante respaldo se mantenga en buen nivel y durante el mayor tiempo posible.
Algo que también debería desprenderse de dicha evaluación es cómo lograr una política de alianzas que asegure un blindaje más eficaz al Gobierno y, sobre todo, la real sostenibilidad de los planteamientos oficialistas. De momento, lo que se observa es una total dependencia del éxito que se obtenga en negociaciones caso por caso, tema por tema, con el fujimorismo. ¿El Gobierno está condenado a que esto sea así?. ¿Es imposible pactar iniciativas y reformas (algunas al menos) para los cuatro años y ocho meses de gestión que restan?
Asimismo, uno de los aspectos más relevantes del balance oficialista debería ser cómo fortalecer no solo su organización, sino también su bancada parlamentaria, la relación de esta con el movimiento a nivel nacional y su interacción con Palacio de Gobierno. ¿No es acaso indispensable que PPK nombre un jefe partidario que —vía liderazgo, negociación y autoridad— sea la correa de transmisión de los tres estamentos antes que las individualidades terminen por generar una diáspora?.
Si acaso hubiera que resumir las tareas que el Gobierno debiera acometer con urgencia tras estos primeros cien días (como condición básica para el éxito de su gestión quinquenal) diría que son metas claras, estrategias políticas y de comunicación definidas, orden y cohesión interna, y la construcción de un respaldo político que vaya más allá de las posibilidades que PPK (no me refiero al presidente sino a la organización) pueda asegurarse para y por sí misma.
Mario Saldaña C.
@msaldanac
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