Juan Antonio Bazan
La estética del sur
Sobre Victoria Sur y sus canciones

La estética del sur es el arte “de la existencia” de las otras formas de pensar, y “de la resistencia" como lo inatrapable para el poder. Victoria Sur es el nombre artístico de la cantante y compositora colombiana Victoria Eugenia Hernández Urrea: Su arte es la existencia como acto, capaz de crear otras formas de subjetividad; y es la resistencia como potencia, capaz de hacer rostro a la cultura dominante. Este artículo posa la mirada de Michel Foucault en la artista, para reconvertirla en sacerdotisa del Valle de Cocora, en el Quindío; y en su canción “Estrella de agua”, para resignificarla en canto ritual.
Victoria y su “Estrella de agua” conforman un solo ser epistémico, emergente y encriptado. Se trata de una emergencia del saber musical de los pueblos originarios, y en general del sur, en su relación con la naturaleza, con ellos mismos y con el norte; y de una mayéutica como exigencia metodológica del interlocutor para desencriptar por sí mismo los significados del saber sonoro. Victoria y su “Estrella de agua” constituyen una cosmovisión que se guarda para sí la palabra. Tanto así, que es un caso en el cual la asimetría del poder cultural norte-sur es superada por la propia lógica interna del arte. De modo que, comprender este arte del sur es participar de un rito sin cuarta pared, en el cual habla la letra cantada, pero habla más la música de los instrumentos como son el tambor octogonal y el palo de agua, y de la naturaleza como son el agua del río Quindío y la garrita del orejiamarillo. Además, es necesaria la siguiente observación: Este arte del sur es tan fino que es comprometido, pero no popular.
Victoria Sur deviene en foucaultiana, por definición estética y por actitud personal. Michel Foucault, en La hermenéutica del sujeto enseña que “no hay otro punto, primero y último, de resistencia al poder político que en la relación de sí consigo”. Tal consideración adquiere un sentido estético preciso cuando el filósofo francés instituye que la “estética de la existencia” es el modo más importante de la resistencia. Es entonces que, del cuidado de sí surge la estética de la existencia, y de la conjunción entre existencia y resistencia insurgen posibilidades inéditas de vida. Victoria y su “Estrella de agua” se relacionan entre sí en la lógica sujeto-verdad, es más, en el “coraje de la verdad” para afirmar la “vida otra”.
Victoria es sacerdotisa. Hace mudras con las manos, e invoca al agua, aun en forma de niebla, como el principio, para que vuelva el pájaro orejiamarillo y cuide la palma de cera por ser el único lugar que éste habita. Víctoria es una metáfora. Estrella de agua, Cocora y el Quindío son parte de un sur geográfico, pero sobre todo son parte de un sur epistémico. Finalmente, Victoria y su “Estrella de agua” nos colocan ante un tránsito de hermenéutica nietzscheana: De la “voluntad de verdad” como la vida erudita, a la “voluntad de creación” como la vida estética del sur:
Estrella de agua, Cocora (bis)
Bosque de niebla, agua, agua.
Pajarillo orejiamarillo, vuelve (bis)
Cuéntame tus penas que yo aquí estaré (bis)
Con mi canción te arrullaré
Y mi abrigo te daré,
Vuelve, vuelve,
con la niebla, entre la hierba
agua, agua...
Post Scriptum: De la curiosidad y de la espiritualidad para entender
Victoria Sur y su “Estrella de agua” obligan a la curiosidad filosófica, y le devuelven la espiritualidad al ejercicio del pensar. Al escribir este artículo he aprendido que, metodológicamente, así son las epistemologías y las estéticas del sur. Hay que asirse de Aristóteles, y hay que abandonar a Descartes. La clave es encontrarles la lógica subyacente, y recuperarlas para mejorar la vida como condición del pensar.
Finalmente, Victoria Sur toca los tópicos de la naturaleza y de la sociedad en varias de sus canciones, que acumularían el objeto de estudio. Ahí están “La tierra sagrada”, “Hasta el nuevo sol”, “Las curanderas”, “Alumbramiento”, “El país de los imposibles”, “Camino de la patria” (cantada a dúo con Susana Baca), entre otras. Ha cantado y ha compuesto contra el poder en sus seis álbumes: “Bambuco Ácido”, el 2004; “Colección de mundos”, el 2008; “Belleza Silvestre”, el 2010; “Tu Continente”, el 2015; “Hasta el nuevo sol”, el 2017, y “Nanas Consentidoras”, el 2020.
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