Javier Agreda

El fuego poético de Domingo de Ramos

El fuego poético de Domingo de Ramos
Javier Agreda
26 de septiembre del 2014

Sobre la evolución literaria del reconocido poeta marginal y su último libro de poemas

Poeta marginal y antiacadémico, Domingo de Ramos (Ica, 1960) ha logrado, poco a poco, la aceptación y el respeto de la crítica oficial. Desde sus primeros poemas reunidos en el libro Arquitectura del espanto (1988) hasta los de Cartas desde la azotea (2011), en su poesía se ha producido una evidente maduración en el uso de los medios expresivos y una expansión de los referentes físicos y culturales. Toda una evolución literaria que se puede comprobar en el libro In-sufrido fuego. Poesía reunida (1988-2011), que recoge toda la obra de DR y que acaba de ser publicado por el Fondo Editorial del Congreso de la República.

En uno de los tres ensayos prologales de este libro, José Antonio Mazzotti afirma que la poesía inicial de DR mostraba “el mundo alucinado de la experiencia callejera en sus versiones más sórdidas, a la vez que una conciencia que interiorizaba el deterioro creciente de la sociedad peruana, con la vuelta a la democracia formal y la espiral de violencia política vividas desde 1980”. Precisamente en los años ochenta apareció en la escena cultural limeña el polémico grupo Kloaka, uno de los más contestatarios y agresivos de la historia de la literatura peruana. DR estuvo entre los fundadores del grupo y su principal contribución fue la incorporación de la cultura de los populosos barrios periféricos limeños (los llamados “pueblos jóvenes”), hasta entonces ausente en nuestra poesía y literatura en general.

Uno de los temas dominantes en la obra de DR es la relación de pareja, tanto en su aspecto sentimental como en el erótico, desarrollado ampliamente en los poemarios Luna serrada (1995), Ósmosis (1996), Erótika de clase (2004) y Dorada Apocalypsis (2009). En todos ellos el poeta intenta hacer versiones posmodernas del mito de Adán y Eva, en las que las alusiones a diferentes épocas hagan notar que lo apocalíptico (un mundo a punto de colapsar y en el que imperan el odio, la violencia y lo decadente) no es patrimonio de nuestro tiempo. Así, logra trasladar las características más saltantes de su peculiar universo poético del ámbito urbano limeño de sus primeros poemarios a toda la cultura occidental y lo humano en general.

Formalmente, lo que más caracteriza a la poesía de DR es el lenguaje: un discurso alucinado y torrentoso (rico en adjetivos, metáforas y símiles) que arrastra al lector y también al propio autor, quien muchas se deja llevar por la sensualidad del lenguaje (abundan los juegos de palabras) y de sus propias imágenes. A ello se añaden las frecuentes asperezas y rupturas léxicas y gramaticales, el poco ortodoxo empleo del idioma, y la ausencia de signos de puntuación. En suma, un lenguaje poético que la crítica ha calificado de “vanguardista” y que está directamente relacionado con el español hablado por ciertos sectores de nuestra sociedad.

Resulta casi paradójico que In-sufrido fuego, el libro que reúne toda la obra de un poeta tan “contestatario y anti-oficial” (según Mazzotti) haya sido publicado nada menos que por el Congreso de la República. En todo caso, se trata de un merecido reconocimiento a la importancia y trascendencia de la poesía de Domingo de Ramos.

Por Javier Ágreda
(26 Set 2014)  

Javier Agreda
26 de septiembre del 2014

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