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¡Sigue el ataque estatista en Educación!

Educación

¡Sigue el ataque estatista en Educación!

26 de Agosto del 2016

Ahora le toca a los colegios particulares

Comentando el proyecto de reglamento de centros educativos particulares del Ministerio de Educación (Minedu), el educador León Trahtemberg sostiene que “un proyecto de reglamento con 91 artículos, que contiene 80 motivos de sanción con multas draconianas y brinda amplia discrecionalidad a los funcionarios —sin contener un solo artículo de reconocimiento, estímulo y valoración de la educación privada—, ni siquiera requiere ser leído para saber qué espíritu hostil lo impulsa”. Y es que para todos resulta evidente: el titular de Educación, Jaime Saavedra, y los burócratas del sector, quieren barrer al sector privado del proceso educativo del país.

Cuando uno lee las propuestas de infracciones leves, graves y muy graves, sobre la marcha se percibe el poder discrecional que se otorga al burócrata para tratar al enemigo del Minedu: la inversión privada. Y si recordamos que la Superintendencia Nacional de Educación Superior (Sunedu) —apéndice del Minedu— antes que reglamentar la nueva Ley Universitaria ha emitido un Reglamento de Infracciones y Sanciones, se despeja cualquier duda: el ministro y sus burócratas pretenden “reformar la educación” excluyendo a los privados y a la sociedad para concentrar todo el poder en el Estado y los burócratas.

Ahora bien, ¿cómo se puede entender la voluntad de centralizar todo en el Estado cuando el planeta avanza hacia la IV Revolución Industrial? ¿Cómo se pretende centralizar todo en el Estado cuando las principales fuerzas de la innovación del mundo provienen del sector privado? La respuesta es simple: se trata de una estrategia de poder de la izquierda, que viene envuelta en un relato sobre la crisis de la educación en el que se demoniza al sector privado y se exculpa de responsabilidades al Estado. Ahora sucede que el viejo armatoste estatal que fracasó en la organización de la educación en el Perú está libre de polvo y paja, y hay que recentralizar todo en el burócrata y ahogar los mejores esfuerzos que provienen del sector privado.

Un ejemplo a considerar seriamente es el terrible proceso de involución que experimenta Chile. A partir del cuestionamiento al “lucro en educación” empezaron todos los procesos en contra de la economía de mercado. Para financiar “la nueva reforma educativa” se aprobó un aumento de impuestos que ha desacelerado gravemente a la economía mapocha. Hoy los cuestionamientos apuntan contra el sistema privado de pensiones y, tarde o temprano, todo culminará en una nueva asamblea constituyente en el mejor estilo chavista. Y pensar que todo comenzó con el relato de “la reforma educativa”.

En realidad al Minedu, la Sunedu y todos los apéndices del sector no les interesa la calidad en la educación. De lo contrario, no estarían tratando de ahogar a los más de 3,000 comités de calidad que se han formado en colegios, institutos y universidades para acreditar carreras y claustros de acuerdo a los estándares establecidos por el Sistema Nacional de Acreditación y Certificación de la Calidad Educativa (Sineace).

El objetivo central de la llamada reforma educativa es controlarlo todo en precisos momentos en que en los estados de bienestar de Europa se busca diversificar la oferta estatal con la participación de los privados y la sociedad, como una manera de volverse a enganchar con las tendencias innovadoras que están cambiando la economía y la sociedad del planeta.