Dante Bobadilla

Dante Bobadilla

El rollo progre de los problemas sociales

El rollo progre de los problemas sociales
Dante Bobadilla
13 de abril del 2017

Lo social es el tema favorito de la clase parásita intelectual progresista

Como buen país subdesarrollado, vivimos discutiendo temas gaseosos y cursis, dejando de lado los problemas reales. Malgastamos tiempo en debates ociosos y poses en torno a los consabidos “problemas sociales”, empeñados en la vieja utopía progresista de la sociedad perfecta diseñada y controlada por el Estado. Además de políticos, tenemos intelectuales de izquierda expertos en esta clase de humo. Para ellos lo único importante son los “problemas sociales”. Hay muchos, pero la mayoría son imposiciones hechas por el establishment progresista internacional.

¿Qué cosa es un problema social? Son condiciones que surgen en la sociedad por su propia dinámica y realidad, impulsadas por razones históricas, culturales, étnicas, sociales, demográficas, antropológicas, geográficas, etc. Existen en toda sociedad pues así es como siempre ha subsistido la especie humana. Ningún escenario está libre de problemas, pero también hay muchos “problemas” que solo se sustentan en construcciones teóricas. La pregunta clave es si tiene algún sentido hacer de estos problemas un tema político. Y la respuesta definitiva es no, porque los problemas sociales están fuera del alcance del accionar político. Jamás el Estado ha logrado un cambio social con intervención directa. No existe tal posibilidad. No obstante, la obsesión progre es convertir al Estado en “agente del cambio social”, mediante leyes bobas repletas de retórica cursi y onerosas políticas públicas que no sirven para nada.

El gesto predilecto del político mediocre es la “sensibilidad social”, el interés por los problemas sociales y ganar votos mediante el altruismo con dinero público. Lo llamaron con pompa “inclusión social”. Ahora ya tiene rango de política pública, ministerio y presupuesto. Lo social es el tema favorito de la clase parásita intelectual progresista, dedicada a estos estudios desde ONG nacionales e internacionales. Son muy buenos para la cháchara sobre problemas sociales, inventar etiquetas cursis y diseñar políticas públicas destinadas a “sectores vulnerables”. Están empeñados en pervertir la legislación con estas intenciones, incorporando palabrejas de moda como “género”.

No olvidemos que la estrategia de la izquierda es utilizar todas las causas sociales como plataforma política. Ellos utilizan los problemas sociales básicamente para atizar la conflictividad social porque esa es parte de su enferma doctrina. De un siglo a otro han pasado de desarrollar la guerra popular a promover los conflictos sociales. En esta tarea van desde la inocencia del feminismo y la causa pro gay, hasta el ecocomunismo antiminero y la movilización indígena. Es un amplio abanico. Todo vale.

Las leyes elaboradas con cháchara social, y sustentadas con verbos gaseosos como “fortalecer” o “promover” son totalmente inútiles. Hay fracasos portentosos en este tipo de leyes, como la descentralización, los partidos, anti bullying, anti feminicidio, etc. Y también tenemos una plaga de inútiles organismos públicos dedicados a problemas sociales que van desde ministerios a oficinas costosas, donde nadie sabe a qué se dedican, salvo la propaganda y el activismo. Más de medio Estado se dedica a eso.

Hoy están de moda los “crímenes de odio”. Otro temita impuesto desde afuera. Tratan de convencernos de que tal cosa existe acá. Es decir, que vivimos asesinando mujeres por ser mujeres y gays por ser gays, lo cual es falso. Que saquen unos casos en diez años no significa que sea un problema social. La delincuencia existe y puede escoger cualquier víctima. Más muertos hay por accidentes de tránsito y nadie hace nada al respecto. Hoy pretenden modificar el Código Penal para “proteger” a estos “sectores vulnerables” (así los han declarado). ¿Cómo? Aumentando las penas por estos homicidios en particular. ¿Y cómo es que eso puede proteger a alguien? No hay forma. Solo es propaganda, histeria y clientelismo. Usando ese criterio deberían aumentan las penas a los choferes para “proteger” a las víctimas de atropello. Todo es tan burdo, delirante y absurdo que da vergüenza leer esos adefesios legales.

En un país atrasado, lleno de problemas reales, con un déficit pavoroso en infraestructura, servicios públicos colapsados, ciudades sin servicios urbanos, nos pasamos la vida discutiendo boberías, creando leyes ridículas y gastando en políticas que no resuelven nada. En lugar de cambiar al Estado inoperante y fallido pretenden que este se dedique a cambiar a la sociedad en busca del mundo feliz. Estamos hundidos hasta el cuello en la cháchara barata sobre “problemas sociales”, mientras seguimos perdiendo el tren del desarrollo en cada gobierno. ¿Hasta cuándo?

Dante Bobadilla

Dante Bobadilla
13 de abril del 2017

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