Herberth Cuba

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El Congreso y la reestructuración del mercado de medicamentos

Se pretende deteriorar y relativizar la receta médica

El Congreso y la reestructuración del mercado de medicamentos
Herberth Cuba
16 de marzo del 2018

 

La crisis de gobernabilidad y la admisión de la nueva moción de vacancia presidencial han quitado reflectores a aspectos importantes de la acción del Gobierno. En medio de la vorágine se han producido hechos económicos que dejarán enorme huella en el desarrollo de nuestra economía y en el respeto de los derechos de los ciudadanos. No ha transcurrido mucho tiempo desde fines de enero, cuando se produjo la consolidación y concentración del mercado farmacéutico y de cadenas de farmacias y boticas, luego de un proceso de fusiones y adquisiciones por S/ 583 millones, que dio pie a debates interminables. Incluso algunos congresistas anunciaron proyectos de ley con la finalidad de evitar que ocurra el abuso de posición de dominio y el monopolio en el mercado de medicamentos.

Sin embargo, contrariamente a lo que se esperaba, nuevos hechos evidencian la continuación del proceso de fortalecimiento de la concentración y consolidación del mercado de fármacos, proceso tantas veces criticado. Extrañamente algunos voceros de la reforma humalista han empezado a resaltar que más de 5.1 millones de peruanos “consulta” en las farmacias y las boticas. Remarcan que eso ocurre a pesar de que esa práctica está prohibida, y resaltan su “reestructuración en el modelo de cadenas”.

Queda claro que las farmacias no realizan consulta alguna. Plantear que 5.1 millones de personas han acudido a las farmacias para realizar consultas es un despropósito. Peor aún, si se la compara con los usuarios de centros médicos públicos y privados, la cifra muestra la escandalosa venta de medicamentos sin receta médica y el gran volumen de la automedicación. Pero se lanza la “curiosa” propuesta de legalizar la “consulta” en las farmacias y boticas.

Como sabemos, los medicamentos se pueden vender sin receta médica, con receta médica y con receta médica supervisada. En general la tendencia de los países ha sido de restricción de la venta libre de medicamentos. Sin embargo, en nuestro país ha sido al revés. Se han incrementado en modo progresivo el número de tipos de medicamentos de venta libre; es decir, sin receta médica. Por otro lado, los medicamentos que aún requieren receta, tambien se venden sin receta, porque el sistema de fiscalización del Gobierno es ineficaz. Es lógico que, con esa liberalidad en la venta de fármacos, las cadenas de farmacias y boticas disputen los pacientes a los centros hospitalarios y de salud.

La Comisión de Salud del Congreso de la República ha elaborado un proyecto de dictamen, “Ley para la promoción del uso y acceso a los medicamentos genéricos”. Título inobjetable y correcto, que resume legítimas aspiraciones de congresistas y población en general. Sin embargo, el título no corresponde al contenido; es un lobo vestido de oveja. El objeto de la ley no se corresponde con el contenido de la norma. Además es imposible promover la utilización de genéricos si el Gobierno no puede acreditar la calidad y la bioequivalencia de los mismos. Menos garantizar mejor precio sin promover la competencia.

El proyecto de dictamen es una norma “ómnibus”. Es decir, que introduce una serie de modificaciones a diversas leyes vigentes, y sin la debida sustentación. Por ejemplo, pretende obligar al médico que solo recete con la denominación común internacional, (genéricos), sin sugerir marca, a pesar de que las farmacias y boticas no tienen todo su stock en genéricos, sino solo una parte. Señala que será la botica o farmacia vendedora la que decidirá la marca que comprará el paciente. Además se obligará al médico a informar y responsabilizarse por los riesgos, contraindicaciones, reacciones adversas e interacciones de una marca que corresponde al principio activo, pero cuyos componentes adicionales desconoce el médico.

Además, las boticas y farmacias “deben ofrecer al usuario alternativas de medicamentos de Denominación Común Internacional (genéricos) que sean química y farmacológicamente equivalentes, bajo responsabilidad”. En decir, la receta se convierte en una mera referencia. La última decisión sobre el fármaco que tomarán los pacientes la tendrán las farmacias y boticas. En este punto es bueno recordar que la concentración y consolidación de las cadenas farmacéuticas involucra no solo a las boticas y farmacias, sino también a la distribuidora mayorista y a la fabricación de medicamentos.

A la creciente gama de medicamentos de venta libre, ahora se pretende deteriorar y relativizar la receta médica, y legalizar la consulta médica en farmacias y boticas, con lo que se contribuye al fortalecimiento de la posición de dominio y el monopolio.

El Congreso de la República y el Poder ejecutivo son los llamados a defender y promover la libre competencia y el adecuado abastecimiento del mercado con medicamentos innovadores, de marca y genéricos; además del respeto irrestricto de la receta del médico, formulada con denominación común internacional y la marca, para que asuma la responsabilidad legal frente al paciente.

 

Herberth Cuba
16 de marzo del 2018

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