Editorial Política

Reflexionando sobre el enfrentamiento en el Senado

El sentido de la estrategia de choque de la izquierda extremista

Reflexionando sobre el enfrentamiento en el Senado
  • 12 de octubre del 2026


El incidente que protagonizaron el ministro del Interior, César Astudillo –general (r) EP, ex comando Chavín de Huántar, quien además participó en las capturas de los cabecillas terroristas Feliciano y Artemio– y el senador Francisco Calisto Giampetri (vicealmirante retirado) con el senador Iber Maraví –de Juntos por el Perú, un militante de la izquierda maoísta vinculado al Movadef– no es una anécdota que se suma a los diversos yerros que suelen presentarse en las cámaras del Legislativo.

De ninguna manera. Ver las cosas de esa manera es pretender tapar el sol con un dedo. No se trata de un incidente en que los medios deberían renunciar al análisis y presentarlo como un simple cruce de espadas entre dos adversarios.  A nuestro entender el intento de crear una polarización terminal en las cámaras es tan evidente de parte de la izquierda extremista, del comunismo militante, que hizo bien la presidente Keiko Fujimori en respaldar frontalmente a los dos soldados, un ministro y un senador, que confrontaron al simpatizante del maoísmo ahora elegido como senador.

La agresividad de Maraví ante una simple interrupción a la exposición de una senadora –como sucede y sucederá todos los días en el Senado– forma parte de la estrategia radical de obstruir y bloquear el plan de gobierno de Fuerza Popular y la presidente Fujimori. La izquierda comunista, con mucha más densidad ideológica que los llamados sectores del centro (Partido de Buen Gobierno y Ahora Nación) y que las propias bancadas de la derecha ha entendido que las cámaras del Congreso deben utilizarse para desarrollar propaganda a favor del programa revolucionario y bloquear la ejecución del plan de gobierno del oficialismo.

¿Cuál es el programa revolucionario? El objetivo que las izquierdas se han propuesto en las últimas décadas: instalar una asamblea constituyente para redactar una constitución anticapitalista y un modelo institucional que reemplace a la democracia representativa. Según el razonamiento febril de estos sectores, ¿cómo se llega a este objetivo? A través del bloqueo del plan de gobierno de Fuerza Popular, evitando a cualquier costo reformas económicas e institucionales que perfeccionen el sistema republicano y aumenten la productividad de la economía con el objeto de relanzar el país y avanzar hacia el desarrollo.

En ese sentido, todas las izquierdas que pretenden bloquear la materialización del plan de gobierno del oficialismo se han convertido en fuerzas reaccionarias que pretenden mantener el actual statu quo. He allí el porqué la delegación de facultades legislativas se trató como si se tuviera que autorizar a legislar a un enemigo. 

La izquierda defiende el actual estado de cosas porque pretende que la continuidad de la ola criminal erosione la credibilidad del gobierno y, en medio de sus tercianas políticas, se considera que se puede desatar la acción directa de las masas y, en una situación revolucionaria, presionar a las cámaras del Congreso para vacar a la jefe de Estado. Con ese objetivo la asamblea constituyente estaría a la vuelta de la esquina.

Semejante análisis –que parece los delirios de un desquiciado–, aunque usted no lo crea, amigo lector, forma parte de las evaluaciones de la izquierda extremista, no solo por yerros de apreciación, sino porque semejantes recetas están escritas en todos los textos revolucionarios. Bastaría echar una mirada a El izquierdismo, la enfermedad infantil del comunismo de Lenin para entender la estrategia bolchevique sobre cómo se debe utilizar la democracia burguesa (las cámaras del actual Legislativo) para difundir el programa revolucionario.

El choque de un senador vinculado al maoísmo militante con dos soldados de la patria, uno ministro y otro senador, y la virulencia verbal y gestual de Maraví en contra de ellos, pues, no es arbitraria. El comunista en el senado los considera enemigos letales y debe bloquear a cualquier costo una salida legislativa en que se sancione una adecuada delegación de facultades.

Los peruanos de buena voluntad y los sectores de la derecha, política y empresarial, deberían entender que el Perú avanzará al camino de las reformas y el desarrollo cuando se derrote definitivamente a la izquierda extremista y al plan de la constituyente. Y en el corto plazo, un objetivo de ese tipo sería posible si es que el llamado centro del Legislativo se decide a ser centro y subordinar al extremismo. De lo contrario, dentro del Estado de derecho el Perú deberá avanzar hacia la colisión de poderes (confianzas y disolución de Diputados).

Negar este escenario es negarse a ver la situación política tal como es.

  • 12 de octubre del 2026

NOTICIAS RELACIONADAS >

La decepción del centro político

Editorial Política

La decepción del centro político

Luego de dos meses de instalado el Congreso bicameral la oposici&oacut...

09 de octubre
Pataz: dos nuevas víctimas de la minería ilegal

Editorial Política

Pataz: dos nuevas víctimas de la minería ilegal

Dos trabajadores de seguridad han sido asesinados en Pataz, La Liberta...

09 de octubre
¿Cámara de Diputados pretende ser un soviet?

Editorial Política

¿Cámara de Diputados pretende ser un soviet?

La Cámara de Diputados aprobó delegar facultades al Ejec...

08 de octubre

COMENTARIOS