El ministro de Energía y Minas, Guillermo Shinno, ha señ...
El Gobierno de Keiko Fujimori ha abierto una ruta que puede marcar una diferencia real frente al fenómeno de El Niño 2026-2027: los Servicios por Impuestos. Se trata de habilitar servicios urgentes para prevenir, responder y rehabilitar zonas amenazadas antes de que las lluvias conviertan la emergencia anunciada en una tragedia nacional de grandes proporciones.
El Decreto de Urgencia N.° 010-2026 amplía, de manera temporal y excepcional, el alcance de la Ley N.° 29230 que regula las Obras por Impuestos. Permite que entidades públicas utilicen la capacidad financiera, técnica y logística de las empresas privadas para ejecutar Servicios por Impuestos —inversiones de optimización, ampliación marginal, rehabilitación y reposición— en zonas declaradas en emergencia por El Niño. La norma estará vigente hasta el 31 de diciembre de 2027.
La urgencia no es un invento del Gobierno ni una exageración de los medios. El ENFEN mantiene la alerta de El Niño costero y estima una probabilidad de al menos 62% de que el fenómeno alcance magnitud extraordinaria entre septiembre de 2026 y enero de 2027. Para febrero y marzo de 2027, prevé una intensidad entre fuerte y extraordinaria. Por ello, el Ejecutivo declaró el estado de emergencia en 893 distritos de 22 departamentos y el Callao. Es decir, casi todo el país vulnerable ya sabe que el peligro se acerca.
Aquí radica el valor de los Servicios por Impuestos. Un servicio permite actuar sobre necesidades inmediatas: descolmatación de ríos y quebradas, limpieza de cauces y drenes, reforzamiento de riberas, bombeo de agua, alquiler de maquinaria pesada, estabilización de taludes, mantenimiento de canales, limpieza de microreservorios y almacenamiento temporal de agua.
El Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego (Midagri) ya aprobó un listado de diez servicios para aplicarse bajo este régimen excepcional. Eso confirma que el foco no es inaugurar grandes obras, sino proteger la infraestructura que ya existe, evitar desbordes y asegurar que el agua no destruya cultivos, vías, viviendas y sistemas de riego. Es infraestructura hídrica de emergencia: menos ceremonia, más maquinaria trabajando antes de que llegue la avenida.
La simplificación de plazos es la clave. La entidad pública puede autorizar contratación directa con informe técnico y legal; luego debe invitar a dos o más empresas privadas. Las ofertas se presentan en cinco días hábiles, se evalúan en dos y, si más de una cumple, se elige la propuesta de menor monto. La priorización de las intervenciones también se acelera, y las obras de emergencia pueden incorporarse sin registro previo en el Programa Multianual de Inversiones, aunque deberán registrarse durante la ejecución.
Eso es positivo. El Estado peruano suele reaccionar cuando ya se perdió el puente, se inundó el barrio o se arruinó la cosecha. Los Servicios por Impuestos buscan cambiar esa lógica: movilizar al privado no para reemplazar al Estado, sino para darle la capacidad operativa que hoy no tiene. Una empresa con excavadoras, combustible, operadores y logística puede empezar una limpieza de cauce mucho antes de que la burocracia estatal termine de intercambiar oficios.
Pero la velocidad no debe convertirse en permiso para el descontrol. El DU elimina excepcionalmente el informe previo de la Contraloría, aunque mantiene el control simultáneo y posterior. Esa flexibilización exige una respuesta clara: transparencia absoluta. Cada servicio debe publicarse con su ubicación, monto, empresa invitada, empresa seleccionada, precio, plazo, fotografías georreferenciadas y avance físico. La ciudadanía debe saber si el cauce fue limpiado, cuántos metros cúbicos se retiraron y si la maquinaria realmente llegó al punto crítico.
La presidenta Fujimori ha dado un paso correcto: habilitar los Servicios por Impuestos para atender una emergencia climática que no admite lentitud. Ahora viene la parte decisiva: demostrar que este mecanismo no será una sigla más ni un atajo para favorecer a nadie, sino una herramienta para proteger vidas, agua, cultivos e infraestructura antes de que sea demasiado tarde.
















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