Julio Jesús Puescas

El gran frente de peruanidad y la ciudadanización

Pilares de la organización política de la Nueva Derecha Peruana

El gran frente de peruanidad y la ciudadanización
Julio Jesús Puescas
22 de octubre del 2026

 

Frente a la crisis tripartita, la Nueva Derecha Peruana propone construir un gran frente de peruanidad que articule a los distintos sectores de la sociedad alrededor de una responsabilidad compartida: realizar la promesa del Perú. Esta tarea exige recuperar la presencia política en los territorios, integrar las fuerzas vivas del país y formar ciudadanos conscientes de su pertenencia nacional y de su papel en el proyecto común de desarrollo.

La Ley de la Hermandad constituye el fundamento de este frente, pues reconoce la solidaridad y subsidiariedad entre todos los peruanos, dado que participan de una misma comunidad histórica y comparten la responsabilidad respecto de su destino. Esta pertenencia exige reconocer que cada persona, familia, comunidad, empresa e institución cumple una función dentro del conjunto nacional. Desde esta perspectiva, los retos del Perú requieren la articulación de trabajadores, campesinos, estudiantes, jóvenes, técnicos, profesionales, empresarios y emprendedores; pues aunque cada sector experimenta la realidad desde circunstancias particulares, estas diferencias convergen en un horizonte compartido. 

Por ejemplo, el obrero puede encontrar puntos de convergencia con el campesino, el estudiante y el empresario cuando se trata de impulsar la industrialización, generar empleo digno, fortalecer la producción nacional y mejorar las condiciones de vida de la población. Estas coincidencias permiten establecer un terreno común desde el cual abordar con responsabilidad las diferencias legítimas entre los sectores y sus intereses particulares. La nación necesita que sus integrantes desarrollen sus respectivas actividades con competencia y compromiso, comprendiendo que el progreso de cada ámbito contribuye al bienestar del conjunto.

La construcción de este frente requiere un proceso de ciudadanización. Para la Nueva Derecha Peruana, ser ciudadano implica comprender que la propia existencia se encuentra vinculada a una comunidad histórica cuya continuidad compromete a las generaciones presentes. En este sentido, resulta pertinente recuperar la distinción griega entre el ciudadano y el ídios: el primero comprende que la seguridad de su familia, su trabajo y su futuro dependen también de instituciones y decisiones compartidas, mientras que el segundo permanece circunscrito a sus asuntos particulares y se desentiende de la vida pública.

Por lo tanto, la ciudadanización exige reconocer que nuestras necesidades y aspiraciones se encuentran vinculadas a las de los demás. El empresario necesita trabajadores capacitados, seguridad e infraestructura; el trabajador requiere oportunidades de empleo, remuneraciones dignas y servicios públicos eficientes; el estudiante necesita instituciones educativas sólidas y perspectivas de desarrollo. Comprender estas relaciones constituye el punto de partida para asumir una responsabilidad compartida sobre el destino del país.

Esta conciencia también exige humildad, porque todos los sectores sociales deben reconocer que ninguno dispone por sí solo de todos los conocimientos y capacidades necesarios para resolver la totalidad de los problemas nacionales. La experiencia cotidiana de una comunidad, el conocimiento técnico de un profesional y la capacidad productiva de un empresario constituyen aportes diferentes que se complementan en la búsqueda del bien común. De ahí la importancia de la subsidiariedad, que reconoce la capacidad de iniciativa de las personas y las organizaciones en sus respectivos ámbitos, al tiempo que exige que las instancias superiores las respalden cuando sus necesidades excedan sus posibilidades de acción.

El liderazgo, dentro de esta concepción, debe sustentarse en la preparación, la experiencia y la capacidad de asumir responsabilidades. Quien posee mayores conocimientos en una materia tiene el deber de ponerlos al servicio de la comunidad, escuchar a quienes conocen directamente sus problemas y contribuir a la formación de nuevas capacidades. Y es que, un profesional puede dominar una materia y desconocer el territorio donde pretende aplicarla, mientras que un dirigente local puede comprender su comunidad y necesitar formación para conducir una institución. Así, la autoridad gana legitimidad mediante el servicio, los resultados y la rendición de cuentas, y su ejercicio debe abrir oportunidades para formar nuevos dirigentes.

La misma lógica debe orientar la relación entre generaciones. Los adultos aportan experiencia, memoria y criterio, mientras que los jóvenes contribuyen con iniciativa, capacidad de movilización y disposición para asumir nuevas responsabilidades. Su encuentro permite transmitir aprendizajes, renovar las organizaciones y asegurar la continuidad del proyecto político nacional. Una fuerza política con vocación histórica debe integrar ambas contribuciones, formando dirigentes capaces de aprender de sus antecesores y de preparar a quienes asumirán las responsabilidades futuras.

Ahora bien, la organización política del gran frente debe construirse de abajo hacia arriba, desde las comunidades y los barrios, donde los problemas adquieren consecuencias inmediatas y se encuentran las experiencias necesarias para comprenderlos: allí se conocen las horas perdidas buscando atención médica, la extorsión al pequeño negocio, la escuela deteriorada y el camino que impide sacar una cosecha. Los diagnósticos técnicos y las propuestas nacionales deben encontrarse con quienes viven estas realidades, de modo que las soluciones respondan a necesidades concretas y puedan traducirse en políticas públicas eficaces.

Así pues, la promesa peruana solo podrá realizarse mediante la convergencia de las capacidades de nuestra sociedad. Cada peruano, desde su posición, su oficio y su experiencia, forma parte de una empresa histórica que trasciende su existencia individual. El gran frente de peruanidad, convertido en una organización política, constituye la vía para articular esos esfuerzos y hacer frente a los problemas nacionales.

 

Julio Jesús Puescas
22 de octubre del 2026

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