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¡Salvar al Perú con un Gabinete conversado!

Política

¡Salvar al Perú con un Gabinete conversado!

19 de Junio del 2017

El Perú empieza a perder sus fundamentos políticos y económicos

Poco a poco el Perú comienza a desarmarse y a perder los fundamentos políticos y económicos, que alguna vez llevaron a hablar del milagro económico peruano, en medio de una feroz polarización que no tiene cuando amainar. El país está entrampado políticamente, mientras el BCR acaba de ajustar a la baja su proyección de crecimiento del PBI de 3.5% a 2.8% para el 2017. Una de las cosas más graves en los estimados del BCR es que se considera que la inversión privada volverá a caer en 1.8%. Es decir, el principal motor de la economía sigue cuesta abajo por cuarto año consecutivo.

Si bien esta situación tiene mucho que ver con el frenazo de la economía que la administración pepekausa desarrolló el año pasado, el caso Lava Jato que ha paralizado la mitad de los US$ 18,000 millones de dólares que el gobierno pensaba destrabar y los efectos de El Niño costero, es imposible volver a pensar en crecimiento y en relanzar la economía si no destrabamos políticamente al Perú, si no superamos esta colisión entre Ejecutivo y Legislativo que amenaza a convertirse en la sepultura de la democracia y la economía de mercado.

Si bien a estas alturas ya no interesa señalar en qué lado están las principales responsabilidades del actual desastre político, en este portal siempre sostuvimos que, en el primer año de administración pepekausa, de alguna manera en el Gabinete Zavala existió la errada percepción de que se podía gobernar sin o en contra de una mayoría legislativa.

En vez de los acuerdos y alianzas políticas clásicas que se desarrollan en democracia, en el Gobierno se consideró que todo era suficiente con tener el respaldo de una coalición mediática que alentó con absoluta irresponsabilidad la polarización. Hoy en la mayoría legislativa es evidente que los sectores duros han comenzado a ganar la partida, y allí está el evidente choque de poderes que pone en vilo la gobernabilidad del Perú.

A entender de este portal hay responsabilidades en los dos lados de la mesa, pero ya no es posible superar el entrampamiento político con la permanencia del Gabinete Zavala que, con absoluta inocencia y también irresponsabilidad, se negó a modificar la política de alianzas del pepekausismo con los sectores del extremismo antifujimorista, gestada en la pasada segunda vuelta. El Perú continuó con un clima de confrontación electoral e, incluso, llegó a superar con creces la polarización y guerra política que se desarrolló durante la pasada administración nacionalista.

Salvar los fundamentos políticos y económicos del Perú —que nos han permitido desarrollar cuatro procesos electorales sin interrupciones y avanzar a una quinta elección nacional, que nos han posibilitado arrinconar la pobreza a solo quinto de la población y expandir las clases medias y el bienestar— solo tiene un camino: una nueva cumbre entre el presidente Kuczynski y Keiko Fujimori, la lideresa de la oposición.

Las elecciones nacionales del 2016 establecieron el mandato de una convergencia entre pepekausas y fujimoristas, pero el consejo del extremista antifujimorista y la irresponsabilidad de la coalición mediática antinaranja se dio maña para postergar el acuerdo y jugar a la polarización. Algunos siguen jugando con gasolina y todavía hablan de disoluciones del Congreso, como si el Perú fuese una simple federación universitaria, aparte claro está de que semejante propuesta agrada sobremanera a un sector del fujimorismo.

Si bien es cierto que el fujimorismo no desea participar en una coalición gubernamental, si debería existir la posibilidad de que entre PPK y Keiko se converse sobre cuatro o cinco ministerios claves que podrían apuntar a organizar un gabinete conversado. Sobre la base de esos acuerdos entre los dos principales líderes, se debería convocar a los demás grupos políticos a buscar un entendimiento a favor del Perú.

El Perú no tiene otra salida porque ese fue el incuestionable mandato electoral de los comicios pasados. En todo caso, la realidad empieza a confirmar una verdad del tamaño de una galaxia e incuestionable en cualquier democracia del planeta: que no se puede gobernar sin o en contra de una mayoría legislativa. Si el jefe de Estado y los tecnócratas del Gabinete Zavala hubiesen comprendido este hecho enorme de la historia de la democracia mundial quizá el Perú hoy estaría avanzando a velocidad de crucero.

En todo caso no es hora de aferrarse a cargos ni a falsos orgullos que no existen en política, en el espacio público. Es hora de entender que primero está el Perú. Señor presidente, le toca a usted convocar a la cumbre con Keiko. Se lo pedimos por favor.

Fotografía: Perú21