Política

Otro cuentazo: ¡el área natural protegida del norte!

Se busca paralizar inversiones en hidrocarburos y gas

Otro cuentazo: ¡el área natural protegida del norte!
  • 22 de noviembre del 2017

La intensa lucha ideológica anticapitalista y en contra de las inversiones que desarrolla el Frente Amplio (FA) en el Congreso y en las zonas adyacentes a los proyectos mineros no se detiene. Luego de emboscar al Congreso y al Ejecutivo con la Ley de Cabeceras de Cuenca, que posibilitará establecer que una zona sobre los 3,000 metros sobre el nivel del mar sea considerada libre de inversiones mineras, ahora la Comisión de Pueblos Andinos, Amazónicos, Afroperuanos, Ambiente y Ecología (CPAAAAE) acaba de aprobar un dictamen que propone una ley que “declara de interés nacional la conservación y protección del ecosistema marino de la Isla Foca, el Ñuro, Los Arrecifes de Punta Sal y el Banco de Máncora, en los departamentos de Piura y Tumbes, y su establecimiento como área natural protegida”.

El dictamen, elaborado sobre la base de los proyectos de Bienvenido Ramírez de Fuerza Popular y de Hernando Cevallos del FA, propone erradicar las inversiones en hidrocarburos y gas del espacio declarado como Área Natural Protegida y se superpone sobre seis lotes con contratos de licencias otorgados por el Estado peruano. El problema de la propuesta es mayúsculo: el proyecto del área protegida Mar Pacífico Tropical suma 115,826.51 hectáreas, pero el 72% de esta área pertenece a lotes de petróleo y gas en el zócalo del norte peruano.

Pero, ¿qué argumentos ecológicos, geográficos o de interés nacional se han planteado para proponer la mencionada área natural protegida? Al parecer todo es una suma de leyendas y narrativas. El Instituto del Mar del Perú (IMARPE), la institución más seria y rigurosa en el estudio de nuestro mar y la preservación de la flora y fauna, señala —con respecto al dictamen que crea el área natural— que no se han establecido los criterios para determinar que las zonas Isla Foca, el Ñuro, Arrecifes de Punta Sal y Banco de Máncora deban pertenecer a un área protegida.

Con respecto a la información de que en el espacio de la propuesta del área natural existirían zonas de desove de peces, en el Imarpe se sostiene que históricamente nunca se han encontrado espacios de este tipo en la zona delimitada para la reserva. Tampoco se describe cuáles son las especies endémicas vinculadas a estas zonas. Igualmente no se describe la conexión entre las cuatro zonas para hablar de un subsistema. Es más, la institución científica del mar del Perú sostiene que lo único en común entre las cuatro zonas es que se ubican en el ámbito de la provincia del Pacífico Oriental Tropical.

No hay, entonces, argumentos ecológicos valederos. La intención es clara: detener las inversiones en hidrocarburos y en gas, tal como se hizo en Conga y Tía María, con una suma de galimatías. ¿La mayoría legislativa se prestará a este juego? ¿Llegarán a tanto las concesiones al populismo y al parlamentarismo antisistema? No estamos hablando de cualquier cosa. Según el Libro Anual de Recursos de Hidrocarburos 2016, existen ingentes recursos en hidrocarburos y gas en el zócalo del norte del Perú, que podrían representar millones de dólares en ingresos para Tumbes y Piura a través de canon y sobrecanon, creación de miles de empleo y el relanzamiento de las economías de esas regiones.

Pero eso no es todo. El proyecto de área natural del Frente Amplio, por ejemplo, paralizaría uno de los quince proyectos de mayor impacto a nivel mundial, según las prestigiosas consultoras internacionales Rystad Energy y Wood Mackenzie: el proyecto del Lote Z-38, que produciría 2,500 millones de barriles de petróleo y 3.5TCF de gas.

Las leyendas no terminan allí. Las inversiones en hidrocarburos y en gas en los países del Mar del Norte —es decir, los países con los más altos estándares ecológicos del planeta— se han desarrollado casi por más de medio siglo preservando el medio ambiente y la flora y la fauna gracias a los altos niveles tecnológicos de las plataformas de explotación. Si el Reino Unido y Noruega, campeones de la ecología mundial, explotan petróleo en su mar, ¿por qué los peruanos tendríamos que ceder a los chantajes del extremismo parlamentario?

  • 22 de noviembre del 2017

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