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La falta de diálogo y la trampa de ingreso medio

Política

La falta de diálogo y la trampa de ingreso medio

10 de Abril del 2017

Las amenazas sobre la gobernabilidad y la democracia

El Perú es una democracia que avanza hacia su quinta elección nacional sin interrupciones, no solo sin un acuerdo nacional que organice su espacio público, sino también sin un diálogo mínimo entre sus principales actores políticos. Luego de las lluvias y huaicos que azotaron al país, la idea de una guerra entre Ejecutivo y Legislativo —alentada por una coalición mediática— ha comenzado a formar parte de la normalidad política. De nada sirvió que la oposición legislativa desactivara la interpelación al vicepresidente Martín Vizcarra porque la barra brava mediática —con una irresponsabilidad y frivolidad que empieza a estremecer— promovió el enfrentamiento ante cualquier movimiento de la mayoría legislativa. El gobierno de tecnócratas, sin mayores recursos políticos, se dejó envolver con extrema facilidad.

Cualquier investigador social observador de la realidad se preguntaría cómo así la democracia peruana logra proseguir en medio de una polarización —acentuada durante los pasados cinco años del nacionalismo— que se prolonga y recrudece de manera preocupante durante el pepekausismo. Sin embargo, más allá de que la suerte y el azar hayan jugado a favor de nuestra democracia, es evidente que algo puede cambiar en el 2021 si consideramos que durante las pasadas elecciones del 2006, del 2011 y del 2016, de una u otra manera, se enfrentaron una propuesta prosistema y otra antisistema.

¿Por qué insistir tanto en algún nivel de acuerdo nacional, en alguna forma de convergencia entre el pepekausismo y el fujimorismo, cuando todo parece indicar que la guerra continuará y se agravará? En este portal nuestro único objetivo es la defensa de la democracia y la economía de mercado. En la medida que entendemos que, en nuestra sociedad, existe una intensa lucha ideológica, consideramos que la guerra entre Ejecutivo y Legislativo solo favorece a la izquierda y a las propuestas antisistema por una sola y exclusiva razón: el Perú necesita desarrollar reformas de segunda generación (imposibles sin un acuerdo mínimo) para retomar tasas altas de crecimiento económico, seguir reduciendo pobreza y superar la temida trampa de ingresos medios que amenazan a la mayoría de países latinoamericanos.

El Perú como una sociedad de ingresos medios ya no puede pagar salarios exiguos como los países de ingresos bajos, pero tampoco puede competir con las naciones desarrolladas, por la poca complejidad de nuestra economía. En este contexto, sin reformas de segunda generación, al Perú solo le queda la involución, tal como sucedió en Brasil, Venezuela y Argentina (estados de ingresos medios paradigmáticos). Para subrayar la gravedad de nuestra situación económica y social solo basta señalar que el Banco Mundial ha establecido que solo 13 de 101 países de ingreso medio en la década del sesenta lograron escapar de la temida trampa que lleva a la involución estatista y controlista. En otras palabras, se requiere un gran esfuerzo nacional para superar semejante cordillera.

En este portal entonces no nos oponemos al humor mediático mayoritario que alienta la guerra entre Ejecutivo y Legislativo porque existen intenciones proselitistas a favor de un sector, sino porque el éxito en la reconstrucción del país, el relanzamiento del crecimiento, las reformas institucionales que se necesitan, la solución de gran parte de los déficits de infraestructura, las reformas educativas y sanitarias, y la reforma de la legislación laboral son virtualmente imposibles sin un nivel de entendimiento entre el pepekausismo y el fujimorismo.

En todo caso cada uno va escribiendo su historia y asumiendo su propia responsabilidad en un desenlace que favorecerá a los proyectos antisistema. Veremos.