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Keiko plantea cumbre, pero PPK responde a medias

Política

Keiko plantea cumbre, pero PPK responde a medias

4 de Julio del 2017

Se plantea que Bedoya Reyes participe en cónclave y presidente se opone

En una sorpresiva carta pública Keiko Fujimori, lideresa de la oposición, le planteó al presidente Kuczynski sostener una nueva reunión para abordar la grave situación política y económica que atraviesa el país “en medio de una creciente crispación”. En la misiva Keiko señala que “en aras de propiciar una atmósfera favorable a revertir la situación en la que nos encontramos, me permito plantearle sostener ambos una reunión en la que abordemos temas medulares como la reconstrucción y la lucha contra la corrupción”. La iniciativa de la lideresa de la oposición, incluso, planteaba la próxima semana como un plazo tentativo en el que debería realizarse la nueva cumbre política, en la que podría participar el patriarca Luis Bedoya Reyes, si el jefe de Estado lo consideraba conveniente.

De alguna manera la lideresa de la oposición sorprendió a tirios y troyanos demostrando su vocación de estadista. A partir de ese hecho no existía argumento alguno para oponerse a la urgente convergencia entre Ejecutivo y Legislativo, entre pepekausas y fujimoristas, con objeto de organizar la imprescindible gobernabilidad, relanzar el crecimiento e impulsar las necesarias reformas de segunda generación para retomar tasas altas de crecimiento y seguir reduciendo pobreza como en la última década y media.

Sin embargo el presidente Kuczynski, en una respuesta que sorprendió a medio mundo, aceptó la reunión con Keiko, pero sin la presencia de Bedoya Reyes. Es más, en un intento de relativizar la junta con la lideresa de la oposición señaló que los temas tratados con Keiko se llevarían al Acuerdo Nacional (AN). En otras palabras, alguien aconsejó al jefe de Estado que en la junta no hubiese un testigo como Bedoya Reyes y que las cosas eran tan relativas que el asunto debería tratarse en el AN, un foro de todos y de nadie. ¿Así se tratan los asuntos de la gobernabilidad en Palacio? ¿Por qué no se quiere un testigo como el patriarca Bedoya Reyes? Es absurdo. ¿Qué representa el Acuerdo Nacional frente a un acuerdo de gobernabilidad entre Ejecutivo y Legislativo? El asunto suena a locura

El Perú está entrampado —lo hemos sostenido una y otra vez— porque el extremismo antifujimorista, que busca vetar la participación política del fujimorismo en el sistema democrático, se ha dado maña —pese a que no ha ganado elecciones nacionales— en los últimos quince años para mantener y exacerbar la polaridad fujimorismo versus antifujimorismo, con el objeto de mantener sus cuotas de poder en el Estado.

Debido a la inexperiencia política del gobierno pepekausa, en la administración actual las estrategias del extremismo antifujimorista han llevado la polaridad fujimorismo versus antifujimorismo a niveles impensables. El resultado: un país que se acerca al abismo de la recesión y que comienza a desorganizar todos los fundamentos políticos, económicos y sociales que lo llevaron a liderar la reducción de pobreza en América Latina y a convertirse en un milagro en los países emergentes.

La iniciativa de Keiko Fujimori para impulsar la convergencia y armar la gobernabilidad que necesita el Perú no puede entenderse como un saludo a la bandera ni una estratagema para seguir desarrollando determinada estrategia como, seguramente, lo sostendrá el extremismo antifujimorista. La solicitud al jefe de Estado para que en la mencionada cumbre participe Luis Bedoya Reyes debe entenderse como la voluntad de la lideresa de la oposición de que participe un veedor, un intermediario o, simplemente, una tercera voz, que haga las veces de bisagra en los acuerdos. La voluntad de impulsar la convergencia de parte del fujimorismo entonces parece ser real.

A estas alturas el presidente Kuczynski no puede relativizar la mencionada cumbre. Se pondría de espaldas al país, de las mayorías nacionales, de los excluidos y del 20% de peruanos pobres que necesitan con urgencia que el Perú retome la senda del crecimiento económico y se aleje del abismo de la recesión. Si el jefe de Estado relativiza el encuentro también se pondrá de espaldas a un momento incomparable en la historia del Perú, en el que se han desarrollado cuatro elecciones sin interrupciones, en el que se ha arrinconado pobreza y se ha ensanchado a las clases medias como nunca.