Política

¡Flexibilidad laboral para confecciones!

Piden extender beneficios de ley de promoción agraria

¡Flexibilidad laboral para confecciones!
  • 29 de mayo del 2018

 

Al margen de cualquier duda en los políticos, los gremios empresariales y diversos sectores comienzan a exigir que se amplíe la vigencia de la Ley de Promoción Agraria (Ley N° 27630) más allá del 2021 y que sus beneficios se extiendan a otros sectores económicos. Por ejemplo, se ha solicitado que los beneficios de la esta ley se trasladen a sectores como el forestal y las actividades acuícolas (dedicadas a las algas, moluscos y peces). El motivo: todos reconocen el papel que ha cumplido la flexibilidad laboral para avanzar en la formalización del empleo en el agro, la reducción de reducir la pobreza y el pleno empleo en algunas regiones.

En ese contexto, César Tello, presidente del Comité de Confecciones de la Asociación de Exportadores (ADEX), ha propuesto que los beneficios de la Ley de Promoción Agraria también alcancen al sector industrial de confecciones. La idea es lograr que los textiles y las confecciones se recuperen pronto, generen más puestos de trabajo formal y eleven la competitividad y productividad.

En 2013 el sector textil y de confecciones representaba el 17% de las exportaciones no tradicionales. Según reporte elaborado por Adex Data Trade, en el sector textil, en 2013, las exportaciones FOB (Freigth On Board) alcanzaron US$ 115.39 millones; mientras que en 2017, US$ 86.00. En el sector prendas de vestir, en 2013, las exportaciones FOB alcanzaron US$ 292.902 millones; y en 2017, US$ 209.271 millones. Las cifras señalan una evidente caída del sector en el periodo 2013-2017, por razones tan diversas como el contrabando, la subvaluación de productos importados, las marcas de segunda calidad y la evasión de impuestos, entre otros.

Sin embargo, la recuperación notable del sector ha comenzado en el primer trimestre 2018. El sector textil ha exportado US$ 99.69 millones, mientras que el sector prendas de vestir US$ 224.10 millones. Ya lo había dicho el ex ministro de Producción (Produce), Pedro Olaechea, que al cierre del 2018 la recuperación sería una realidad, destacando que el mercado peruano ahora no solo exporta camisetas, polos y prendas de alpaca, sino también camisas, pantalones y vestidos.

Hace bien entonces el presidente del Comité de Confecciones de Adex solicitando al Ejecutivo la extensión para su sector de la Ley N° 27630, que ofrece importantes beneficios tributarios y laborales. Por ejemplo, la ley permite que las empresas agrícolas paguen una renta anual del 15% y recuperen anticipadamente el Impuesto General a las Ventas. Sobre los beneficios laborales, la Ley claramente establece que los trabajadores ganan un jornal diario que incluye beneficios tales como la Compensación por Tiempo de Servicios (CTS), gratificaciones por Fiestas Patrias y Navidad, vacaciones remuneradas por quince días, indemnizaciones por despido arbitrario, aportes al seguro (equivalente al 4% de la remuneración mensual), derecho a sindicalizarse y jornadas de ocho horas diarias y 48 horas a la semana. 

Así como sucedió en el sector agrario, la Ley N° 27630 será un instrumento para superar ampliamente la actual contribución de la industria textil y de confecciones: 400,000 empleo directos, 300,000 empleos indirectos, US$ 1,200 millones de divisas por exportaciones en 2017, S/ 1,100 millones en impuestos y 1.9% de participación en el PBI total. Un reporte del Centro de Investigación de Economía y Negocios Globales (CIEN) de Adex, sostiene que este año las actividades exportadoras podrían generar empleos directos, indirectos e inducidos a 3.43 millones de trabajadores, lo que representará un incremento de 10.6% con respecto al 2017. Es el momento, entonces, de flexibilizar las normas laborales para contribuir a ese despegue industrial.

La izquierda antisistema no puede sostener que la Ley es explotadora y abusiva, como han pretendido etiquetarla. Todo lo contrario. Por ejemplo, Piura, La Libertad, Lambayeque e Ica son los departamentos con menores índices de pobreza; el desempleo está siendo arrinconado y los trabajadores no hablan de remuneraciones mínimas porque sus sueldos están por encima de los promedios. El incremento de la pobreza de 1% experimentado en 2017 —como consecuencia de la caída de las inversiones y de la rigidez laboral que impide nuevos puestos de trabajo con contratos formales— se ha concentrado en los sectores urbanos, en la gran Lima, justamente donde también se concentran los sectores textil y de confecciones.

¿Qué hacer, entonces, para intentar competir con China, cuyas exportaciones de textiles y de confecciones alcanzan alrededor del 36% de sus exportaciones? La primera respuesta es flexibilizar los contratos laborales. Veremos si la clase política y el Ejecutivo asumen su responsabilidad.

 

  • 29 de mayo del 2018

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