Política

¿Cuándo se empieza a gobernar? ¿Y las demás reformas?

Peligroso: Vizcarra solo va por reformas populares

¿Cuándo se empieza a gobernar? ¿Y las demás reformas?
  • 01 de agosto del 2018

 

Si bien la difusión de los CNM-audios justificaba que el presidente Vizcarra focalizara su mensaje en la reforma del sistema de justicia, la politización populista con que se envolvió el discurso —reelección de congresistas y bicameralidad y la supuesta convocatoria de un referéndum—hizo recordar los graves yerros del ex presidente Kuczynski, quien consideraba que su administración podía resumirse en la manera cómo avanzaban las relaciones Ejecutivo-Legislativo. Si al Gobierno le iba mal, todo era responsabilidad del Legislativo; si le iba a bien, todo era aciertos gubernamentales. Bueno ya sabemos cómo terminó esa estrategia. No la repitamos, por favor.

Algo de eso parece estar presente en el mensaje presidencial. No nos atreveríamos a señalar una aproximación de este tipo, por ejemplo, si el jefe de Estado hubiese puesto los puntos sobre las íes en el espinoso tema de la reconstrucción del norte y el acuciante problema de la seguridad ciudadana, que afecta a todos los sectores sociales. El discurso fue pobre en lo que respecta a los principales exámenes del Ejecutivo hacia el 2021. Pero no solo hubo una distancia en estas materias, sino que el Presidente pareció rehuir de todas las demás reformas que el Perú necesita con urgencia.

No obstante que el Ejecutivo solicitó facultades para legislar en cuanto a la ampliación de la Ley de Promoción Agraria y la extensión de sus beneficios a sectores como el forestal y la acuicultura, el Presidente no mencionó el tema. La idea de una reforma de la legislación laboral, pues, parece alejarse a extrema velocidad. Si se relativiza la ampliación de la vigencia de la única norma laboral que ha funcionado en los últimos 25 años, algo de eso sucede. Es evidente, pues, que el Ejecutivo solo quiere liderar las reformas populares (justicia y lucha contra la corrupción), pero le saca el cuerpo a temas centrales para el futuro de la sociedad.

Igualmente el jefe de Estado miró de costado las reformas de la educación y del sistema de salud. Por ejemplo, en educación Vizcarra parece haberse comprado la idea de que la reforma educativa empieza y termina con la cuestión de género. El Perú necesitaba escuchar a un jefe de Estado señalando que la meritocracia en la escuela pública, la capacitación de los profesores y directores y los colegios de alto rendimiento continúan a todo vapor. Sin embargo, solo escuchamos enfoque de género. Nada más.

Cuando el jefe de Estado habló de la infraestructura mencionó planes generales, demasiado gaseosos, que no tenían que ver con la urgencia de relanzar las asociaciones público privadas y las obras por impuestos, paralizados por el escándalo del caso Lava Jato. Es como si en el Gobierno existiese la concepción de que los déficits de infraestructura se resolverán solo con la inversión pública. Es decir, con el Estado inversor, con el Estado empresario.

En general, la economía y la sociedad estuvieron ausentes. El jefe de Estado pudo haber aprovechado este momento único, en que el país concentra las miradas en la reforma de la justicia y la lucha contra la corrupción, para lanzar una oleada reformista en la que converjan todas las instituciones del Estado. Si lo hubiese hecho, Vizcarra ya formaría parte de los mejores momentos de la historia nacional.

Desperdició la circunstancia para jugar a la política populista, para intentar confrontar con un Legislativo con baja popularidad y para plantear temas como el de la no reelección de los congresistas, que nos recuerdan los peores momentos del Fujimori antes del 5 de abril o del Hugo Chávez antes de la asamblea constituyente que rubricó la actual tragedia venezolana. En cualquier caso, el Presidente ganó la semana de Fiestas Patrias, pero desperdició el impulso hacia el 2021. Ojalá que todo se reduzca a los gambitos de los políticos que creen que gobiernan para escalar en la popularidad que maceran algunas encuestadoras.

En cualquier caso errar es humano y corregir es de valientes. Señor Presidente, conduzca al país, por favor.

 

  • 01 de agosto del 2018

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