Política

De clase empresarial a clase dirigente

De clase empresarial a clase dirigente
  • 11 de noviembre del 2014

A propósito de la próxima Conferencia Anual de Ejecutivos - CADE 2014

La edición 52 de la Conferencia Anual de Ejecutivos (CADE 2014) empieza este miércoles, en Paracas, con una agenda que incorpora los principales problemas actuales: corrupción, inseguridad ciudadana y crimen organizado, descentralización fallida, deficiente calidad de la educación pública, deterioro del clima de inversión, déficit de infraestructura y la debilidad institucional del Poder Judicial. Es evidente, pues, que, como expresión de las reformas económicas de las últimas décadas, ha surgido un empresariado que no solo ha abandonado prácticas mercantilistas y hoy compite de igual a igual con todos los actores de la economía planetaria, sino que también se propone plantear alternativas para los problemas del país.

Sin embargo queremos plantear un tema: cómo avanzar de clase empresarial a clase dirigente. Las experiencias históricas nos enseñan que las sociedades democráticas se han construido teniendo como uno de sus soportes más firmes a una burguesía influyente y comprometida con la defensa del sistema, promotora del debate ideológico, político y cultural, Como expresión de esa actitud se gestaron organizaciones, redes y medios difusores de las ideas y debates libertarios, sobre los cuales emergieron los sistemas de partidos de la democracia moderna,

La sólida estabilidad del Reino Unido y de los Estados Unidos, por ejemplo, se explica por una dialéctica entre clase empresarial y las redes políticas e intelectuales que construye los consensos sobre la libertad política y económica. Un claro ejemplo de ese proceso es que, en esas sociedades, el sentido común de la mayoría indica que el empresario es la primera fuente de riqueza, bienestar, e innovación permanente. A nadie se le ocurriría demonizar los emprendimientos como sucede en el Perú y en América Latina. Es ese círculo virtuoso de las democracias longevas el que sostiene la estabilidad política. no obstante las fuertes tempestades económicas y políticas, una estabilidad que inmuniza a los ciudadanos en contra de las tentaciones autoritarias o totalitarias.

En nuestro país, cinco lustros de economía de mercado han permitido que surja una clase empresarial poderosa que expande sus negocios al resto del mundo, pero que por alguna razón que la CADE debería discutir, tiene una débil influencia ideológica.

¿Por qué nuestros empresarios rehuyen a la confrontación ideológica, cultural y política que se desarrolla en toda sociedad abierta?  Quizá en esa renuncia resida una de las principales explicaciones del porqué, no obstante que el Perú se convirtió en la estrella de América Latina en crecimiento y reducción de pobreza, los peruanos siempre tenemos en nudo en la garganta cuando se avecina cada elección nacional. Siempre miramos el abismo pues no sabemos la real naturaleza de los candidatos y movimientos circunstanciales que encabezan las preferencias en las encuestas.

La trayectoria de las democracias desarrolladas nos enseña que no hay democracia, libertad o sociedad abierta en general sin una burguesía que se proponga ganar el corazón de las mayorías. Mientras el empresariado no dé ese salto cualitativo, los CADE seguirán siendo encuentros interesantes e ilustrativos, pero a la postre no tendrán efectos reales en la estabilidad política y económica del país.

  • 11 de noviembre del 2014

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