EL MONTONERO | Primer Portal de opinión del país
¡Cerrar filas con la reconstrucción!

Política

¡Cerrar filas con la reconstrucción!

8 de Mayo del 2017

Oficialismo y oposición juntos con la ARC

El nombramiento de Pablo de la Flor como director ejecutivo de la Autoridad de la Reconstrucción con Cambios (ARC), que se encargará de desarrollar el plan de reconstrucción de la infraestructura nacional destruida por los huaicos y lluvias, es una excelente noticia para el país. De la Flor es un técnico con logros incuestionables en el sector público (negociación del TLC con Estados Unidos) y privado, que siempre se ha mantenido alejado de las pequeñeces del espacio público. En ese sentido, oficialismo y oposición deberían establecer alrededor de la reconstrucción una tregua para garantizar el éxito de la gestión de De la Flor; un éxito que necesita con urgencia el país y, sobre todo, los damnificados.

Si bien el director ejecutivo de la ARC tiene rango ministerial y ejecutará gasto (S/ 20,000 millones) el solo hecho de no ser un ministro o autoridad elegida mediante sufragio podría generar algunos problemas: por ejemplo, que los ministros y autoridades regionales consideren que la ARC es solo una dependencia subordinada. En ese contexto, el presidente Kuczynski y Fernando Zavala, presidente del Consejo de Ministros, deberían mantener un ojo vigilante. De igual manera la mayoría legislativa —que ha sancionado la ley que crea la ARC— debería dedicarse a controlar que las cosas marchen de acuerdo a los objetivos de la norma aprobada. En otras palabras, todos los peruanos, y el oficialismo y la oposición, deberíamos cerrar filas para garantizar el avance de la reconstrucción.

El hecho de que De la Flor provenga de la élite tecnocrática del sector privado garantiza algunos de los objetivos centrales de la reconstrucción: que el diagnóstico e inventario de los daños tenga un carácter estrictamente técnico, y que el proceso se desarrolle en base al protagonismo del sector privado. En todas las experiencias de reconstrucción en el mundo en el que se ha relativizado el papel del sector privado el resultado ha sido el fracaso. En ese sentido la reconstrucción debería convertirse en la plataforma en la que se relancen modalidades de inversión como las asociaciones público privadas (APP) y obras por impuestos (OxI).

Al respecto siempre vale recordar que la inversión privada en el Perú sigue representando cerca del 80% del total invertido en el Perú (pese a la caída en los últimos tres años), y que los rubros de infraestructura y de minería suman más del 50% del total invertido por los privados. Convertir, pues, la reconstrucción en el espacio de relanzamiento de las APP y OxI es no solo garantizar el éxito del proceso, sino también seguir luchando para volver a crecer a tasas altas y seguir reduciendo pobreza como antes.

Si bien los logros de la ARC serán palpables a partir del 2018, la impaciencia de las zonas afectadas por el abandono estatal, el protagonismo de los ministros que pretenderán sacar el cuerpo de sus responsabilidades con la emergencia, y las tensiones entre oficialismo y oposición podrían terminar bloqueando el éxito de la ARC.

Antes las posibilidades negativas habría que recordar que el éxito de la reconstrucción tiene demasiado que ver con la viabilidad del país hacia el 2021. Si no se relanzan las APP y las OxI, la ineficiencia y la corrupción terminarán envolviendo a la gestión del Estado y el crecimiento seguirá ralentizándose peligrosamente. Por todas estas consideraciones, la reconstrucción representa una tremenda posibilidad y un enorme riesgo. Si oficialismo y oposición ponen el hombro para garantizar el éxito del proceso, entonces las fuerzas democráticas promercado cosecharán en las siguientes elecciones nacionales.

Y si la reconstrucción se bloquea por las pequeñeces de la política, entonces el fujimorismo debería competir en radicalidad con las fuerzas antisistema para representar la crítica. Un escenario demasiado complicado para los naranjas.