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Evo hace agua

Globalización

Evo hace agua

19 de Diciembre del 2016

Crisis hídrica y fracaso del Estado boliviano

Desde hace 25 años, Bolivia no vivía una crisis de agua tan grande. El presidente Evo Morales ha decidido declarar en emergencia hídrica el país entero. La producción agrícola se ha ido por la borda y se ha racionalizado el agua potable en varias regiones. Como consecuencia, en tres ciudades importantes —La Paz, Cochabamba y Tarija— se han organizado protestas en contra del gobierno, al que culpan como responsable directo de la crisis hídrica. ¿Por qué Bolivia ha llegado a estos extremos con respecto a la gestión de los recursos hídricos?

El gobierno se ha lavado las manos. Evo Morales ha culpado al cambio climático y ha recordado que es el capitalismo el sistema que lleva al mundo a quedarse sin el recurso hídrico. No obstante, sus opositores no le creen. Aducen que la responsabilidad es de la mala administración de los recursos hídricos. Hoy por ejemplo, la gestión del agua potable se encuentra en manos estatales. En el 2007, luego de que el gobierno expulsara a la empresa privada Aguas de Illimano, de capitales franceses, Evo Morales creó la Empresa Pública Social de Agua y Saneamiento (EPSA). Hasta ahora la gestión de esta empresa ha sido calamitosa. Un estudio —titulado Flujos físicos y monetarios relacionados a los recursos hídricos en las ciudades de La Paz y El Alto— realizado por especialistas en la materia se asegura que la gestión del agua potable ha sido un desastre. En el documento se calcula que, por ejemplo, La Paz pierde más de US$ 10 millones y cerca del 45% del total del agua en fugas.

Del documento también se desprende que las inversiones en infraestructura han sido pésimas. La planta de de tratamiento de Achachicala, una de las principales en la ciudad capital, fue construida en 1937 y se ha refaccionado en 1990. Como sucede también en el Perú, cuya gestión del agua potable es estatal, el servicio ha sido pésimo. En Bolivia el agua potable está subisidiada y el costo es bajo en relación a otros países. No se ha comprendido todavía que el costo del agua potable es por la conexión, el tratamiento y la potabilización.

Pero el presidente Morales y el gobierno en pleno trata de culpar al cambio climático, y prevén que la emergencia hídrica continuará durante los próximos años. Si bien es cierto el Fenómeno de El Niño 2015-2016 afectó gravemente a Bolivia, dejándola sin lluvias, el gobierno boliviano no realizó mayores inversiones en el sector. Recién Morales ha asegurado que se invertirá más de US$ 70 millones en la construcción de infraestructura (inversión irrisoria según la oposición) y ha culpado a los funcionarios de EPSA por la crisis actual. A todo lo anterior habría que sumarle la poca cultura del ahorro y la desidia del gobierno central boliviano para mejorar el tema del agua potable coordinando con las municipalidades.

Bolivia se encuentra en una grave crisis porque allá, como aquí, el que falla es el Estado, al persistir en una gestión pública que a todas luces ha fracasado.