Educación

El debate sobre la universidad y la IV Revolución Industrial

Reflexiones sobre el futuro de los claustros

El debate sobre la universidad y la IV Revolución Industrial
  • 09 de julio del 2018

 

Más allá de la guerra comercial iniciada por Trump entre Estados Unidos, China y Europa, las tendencias de la globalización y las fuerzas de la IV Revolución Industrial siguen imponiéndose en las relaciones internacionales. En este contexto, discutir el papel de la reforma educativa, de la universidad y de la educación superior, tiene una enorme trascendencia porque es la única manera de desarrollar capital social. En otras palabras es la única manera de imaginar la participación del Perú en las grandes tendencias de la innovación.

A entender de este portal, una de las primeras cuestiones a plantear tiene que ver con lo siguiente: a qué fuerzas le entregamos el impulso reformador del sistema educativo y de la universidad. A las fuerzas del Estado, de la burocracia o a la soberanía de los consumidores y la intensa competencia. Algunos creen que el Estado debe convertirse en el protagonista principal de la reforma, no obstante el completo fracaso estatal en la educación republicana. El fundamento conceptual de la creación de la Superintendencia Nacional de Educación Superior (SUNEDU) reposa en esa concepción. En otras palabras, el Estado, la burocracia, debe convertirse en el principal guardián de la academia, de la investigación científica y de la cultura. Semejante aproximación siempre fracasó allí donde se implementó: países autoritarios, ex estados comunistas, velasquismo y otras experiencias.

Los sistemas educativos que han logrado resolver las relaciones entre educación, universidad, sociedad y economía siempre han sido aquellos en los que el protagonismo de la educación ha reposado en los consumidores y en los mecanismos de mercado. Es decir, en los padres de familia y en los propios estudiantes, quienes desarrollan una inversión de por vida en capital social y, por lo tanto, están obligados a definir en función de las demandas de la economía. Por ejemplo, las universidades de Estados Unidos se basan en un sistema de acreditación —vigente por más de 100 años— y en un sistema de información para los consumidores sobre empleabilidad de las profesiones. En base a esa dialéctica han surgido las mejores universidades del planeta de la Ivy League y una educación que tiene mucho que ver con la preponderancia mundial de Estados Unidos. En el espíritu de la SUNEDU, por el contrario, lo principal es el licenciamiento del Estado y se relega la permanente evaluación de la acreditación a un segundo plano.

Asimismo, si bien en Europa el Estado tiene mayor protagonismo en el financiamiento de los claustros, igualmente el sistema universitario se fundamenta en un sistema de acreditación de universidades y facultades totalmente independiente del Estado y el protagonismo de los consumidores.

En el Perú hemos avanzado por el camino contrario por la evidente victoria ideológica de la izquierda en el tema educativo. La llamada “reforma universitaria Saavedra” demonizó la participación del sector privado en la educación, pretendiendo arrimar a este sector todos los males de la universidad republicana. El objetivo era sencillo: terminar con la emergencia de universidades privadas de calidad (USIL, UPC, Científica del Sur, Esan, Continental, entre otras) con objeto de favorecer a una modelo de universidad liderado por la Católica y controlado por las izquierdas. Si bien las cosas han comenzado a cambiar en algo luego de la renuncia de Kuczynski, la discusión del proyecto universitario sigue pendiente.

Pero no vaya a creerse que el modelo SUNEDU solo va en contra de las experiencias de los mejores sistemas universitarios, también colisiona frontalmente con la naturaleza de la IV Revolución Industrial. Por ejemplo, ante las incesantes tendencias innovadoras que provienen del sector privado (el Estado nunca fue el innovador de la economía y la sociedad) hoy se discute el futuro de la universidad y las carreras universitarias. Se llega sostener que ninguna currícula vinculada a los sectores productivos durará más de tres años, debido a la explosión de conocimientos e innovación. Sin embargo, aquí en el Perú algunos creen que la reforma de la educación y de la universidad tiene en el Estado y los burócratas a sus principales protagonistas.

 

  • 09 de julio del 2018

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