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¡Burocracia de la Sunedu cada vez peor!

Educación

¡Burocracia de la Sunedu cada vez peor!

23 de Febrero del 2017

Los burócratas determinan qué es lo académico y lo científico

El Consejo Directivo de la Superintendencia Nacional de Educación Superior Universitaria (Sunedu) se acaba de declarar competente para aprobar un “precedente de observancia obligatoria para la correcta interpretación y aplicación de los alcances de la ley universitaria”. No se trata de observancias de carácter administrativo ni de temas vinculados a los procesos de licenciamiento —que de por sí representan verdaderos monumentos a la sobrerregulación y al empoderamiento del burócrata— sino de asuntos estrictamente académicos, de temas vinculados al valor de los grados y maestrías.

Ante una solicitud de la Universidad Cayetano Heredia para autorizar el ejercicio de la docencia en pregrado y maestría en el programa de Medicina Humana de los profesores que cuenten con el título de segunda especialización profesional en Medicina obtenido a través del residentado médico, la Sunedu emitió una resolución estableciendo que “el residentado médico, como título de segunda especialidad profesional, sería equivalente al nivel de una maestría de especialización, en tanto que los programas de residentado médico, tendrían incluso una mayor valoración profesional para el ejercicio de la medicina”.

¿En qué momento asumimos en el Perú que un organismo burocrático, dependiente del Estado, como la Sunedu, tiene las prerrogativas para interpretar leyes y establecer temas de observancia obligatoria en asuntos académicos tan trascendentales como establecer qué actividad profesional puede tener el valor de una maestría? No nos vamos a pronunciar sobre el tema de fondo, porque la decisión puede ser o no acertada. Lo que nos sorprende sobremanera es el poder que la “reforma universitaria Saavedra” ha otorgado a los burócratas, a tal punto que ellos se han convertido en verdaderos dioses para determinar qué asunto es lo académico, lo científico y lo cultural.

La discrecionalidad con que se maneja la burocracia de la Sunedu es francamente alarmante. Por ejemplo, le prohíben a la Universidad Esan dictar cursos de maestría en hoteles de provincias porque no se trata de “locales exclusivos”. Es decir no importa la calidad académica, importa la propiedad del cemento. Ante el reclamo de la Universidad Esan señalando que esa prohibición no existe para Centrum de la Católica, la respuesta de la Sunedu es digna de las mejores investigaciones sobre la burocracia mundial: “No nos dimos cuenta de ello”. ¿Qué les parece?

Es más que evidente que la reforma universitaria Saavedra ha empoderado a la burocracia de tal manera que la mayoría de los asuntos universitarios se resuelven bajo la discrecionalidad de los funcionarios. Algo más. Este empoderamiento burocrático está dirigido a ahogar a la inversión privada en la educación. Los hechos y los datos son irrefutables. ¿Alguien cree que la reforma en curso va a llegar a buen puerto? Esta pregunta es pertinente, sobre todo en tiempos en que las olas innovadoras de la IV Revolución Industrial provienen, principalmente, de la creatividad de la sociedad y del sector privado.

Mientras en el planeta los procesos innovadores pasan, principalmente, por empoderar a los consumidores y liberar las energías creadoras de la sociedad, en el Perú se opta por el camino contrario: se empodera a los burócratas y se convierte a los consumidores en espectadores pasivos del proceso. Antes de entregar herramientas e información a los padres de familia y a los estudiantes para determinar qué claustro universitario es bueno o malo, la reforma Saavedra ha empoderado al burócrata, como si en el Perú no estuviésemos construyendo una sociedad abierta sino organizando un sistema soviético.