Economía

Sobrerregulación laboral e informalidad

Una reforma urgente que la élite no quiere enfrentar

Sobrerregulación laboral e informalidad
  • 20 de julio del 2017

Una reforma urgente que la élite no quiere enfrentar

Hace unas semanas el Fondo Monetario Internacional (FMI) se pronunció en el sentido de que el Perú debería concentrar más esfuerzos en flexibilizar su mercado laboral, reducir la informalidad y mejorar el entorno empresarial. De una u otra manera, todos los organismos multilaterales, think tanks y estudios en el Perú se han pronunciado en el mismo sentido, acerca de la necesidad de acabar con la sobrerregulación del mercado laboral. Sin embargo las élites políticas, el Ejecutivo y el Congreso parecen renuentes a iniciar una reforma que es reclamada por amplios sectores y la mayoría de especialistas.

La clase política debería tener en cuenta que la mejor manera de enfrentar a la informalidad laboral—que abarca a cerca del 74.3% de la población económicamente ocupada— es disminuyendo la rigidez laboral. Según el ranking de competitividad del World Economic Forum (WEF), en el 2016 pasado el Perú ocupó el puesto 67 en cuanto a rigidez laboral, de un total de 138 países analizados.

El año pasado, Carmen Pagés - Sierra, economista del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), afirmaba que la poca flexibilidad laboral era el principal factor de la informalidad imperante en el empleo. El problema claramente radica en los sobrecostos laborales, los cuales han demostrado ser los más altos dentro de América Latina. Los costos salariales no laborales —que se traducen en las dos gratificaciones anuales, el mes de vacaciones, el seguro de salud y la CTS— representan un 60% del salario bruto. Todo esto se convierte en problemas para el empleador —quien se ve obligado a hacer despidos en épocas de recesión— y desincentiva la contratación de trabajadores en periodos de bonanza económica.

A diferencia del Perú, países como Colombia y Chile han venido reduciendo la rigidez y los sobrecostos laborales. En Chile los sobrecostos laborales representan 31.7% del salario bruto, y la informalidad laboral no sobrepasa el 20%. En Colombia los sobrecostos laborales representan el 53% del salario bruto, y la informalidad laboral sobrepasa el 55%. Ambos países superan al Perú en el último ranking de competitividad del WEF: Chile se ubica en el puesto 33 y Colombia en el puesto 61.

Otra prueba de que la flexibilidad laboral es la piedra angular para mejorar la competencia y reducir la informalidad laboral viene de Occidente. En el último ranking realizado por la Fundación Heritag solo tres países de la Unión Europea (Suiza, Estonia e Irlanda) se ubican dentro de los diez primeros puestos en libertad económica mundial. En cambio, países como Francia y España –que ocupan los puestos 69 y 72 respectivamente— padecen las consecuencias sociales de la rigidez laboral, que genera un índice de desempleo enorme (10.6% y 21.9% respectivamente).

El Perú, según el estudio de la Fundación Heritage, se encuentra en el puesto 43 y cuenta con un índice de libertad laboral de 62.8 (28 puntos por debajo de Singapur, el país con mejor calificación). Es necesaria entonces una reforma laboral que reduzca los sobrecostos y ofrezca mejores mecanismos para la contratación y despido. Solo así la informalidad dejará de ser vista como una buena alternativa para las medianas empresas.

 
  • 20 de julio del 2017

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