Economía

¡Ley de empleo juvenil ya!

Congreso debatirá proyecto de ley en los próximos días

¡Ley de empleo juvenil ya!
  • 05 de septiembre del 2017

Congreso debatirá proyecto de ley en los próximos días

No obstante todas las mentiras y desinformación que ha desarrollado la izquierda sobre las leyes de empleo juvenil, lo cierto es que sin una reforma laboral el empleo en el Perú está condenado a la informalidad, la precariedad y la inseguridad. Ante esta situación el Gobierno pepekausa está impulsando el proyecto de Ley 1104/2016-PE, que plantea lo siguiente: el Estado asumirá todos los gastos en Essalud en los contratos laborales de los jóvenes entre 18 y 29 años de edad, con el objeto de crear empleo formal para este sector de la sociedad. Sin bien el referido proyecto de ley está ahora en la respectiva Comisión del Congreso, que dirige Carlos Bruce, es importante que dicha iniciativa sea debatida sin temores en el pleno del Legislativo. ¿Por qué es urgente una ley del empleo juvenil?

Como consecuencia del desastroso modelo educativo estatista, millones de jóvenes egresados de las escuelas públicas carecen de calificaciones técnicas que les permitan obtener un empleo. Si a ello le sumamos los sobrecostos laborales que tienen que cargar las empresas, las posibilidades laborales de los jóvenes se hacen mucho más remotas. Esto no es una conjetura, es un hecho: el Perú tiene hoy uno de los más altos sobrecostos laborales de la Alianza del Pacífico, y también del mundo.

Según el Ministerio de Trabajo el empleo informal en los jóvenes llega hasta el 78%. En otras palabras, ocho de cada diez jóvenes trabajan en la informalidad, sin ningún tipo de derechos y en condiciones laborales precarias; en tanto que la tasa de desempleo en los jóvenes es casi cuatro veces mayor que en los adultos (8.4% y 2.3%, respectivamente). Frente a estos números, el Gobierno pepekausa debe —como se dice— tomar el toro por las astas. De allí que desde este portal saludemos la iniciativa gubernamental que busca la aprobación de una nueva ley de régimen juvenil que revierta esa situación.

Cabe recordar que no es la primera vez que se intenta sacar adelante una ley de régimen laboral juvenil. En diciembre del 2014 el Gobierno nacionalista promulgó la Ley N° 30228 (Ley de Régimen Laboral Juvenil, denominada “Ley Pulpín”). Sin embargo, ante las torpezas del Ejecutivo —que no supo comunicar los objetivos de la iniciativa de manera eficiente—, el cálculo político de la oposición y las movilizaciones de estudiantes ideologizados, el Congreso derogó esa ley en enero del 2015.

Hoy el Gobierno pepekausa impulsa la aprobación de una nueva ley laboral juvenil (Proyecto de Ley N° 1104), en la que el Estado asumirá el costo (9%) de la afiliación de los jóvenes empleados a Essalud por un periodo de tres años. De alguna u otra manera, esta ley trata de hacer más barata la contratación formal de un empleado; aunque algunos especialistas en temas laborales indican que no supera a la Ley Pulpín, sobre todo porque esta consideraba más beneficios.

El relato que ha desarrollado la izquierda en contra del proyecto de estas leyes es falso por donde se le mire. En la narrativa de la izquierda se indica que las reformas desreguladoras de los noventa han desprotegido de tal manera al trabajador que este proyecto de ley contribuirá a la creación de más empleos precarios. Todo lo contrario: la rigidez laboral es la madre del cordero. De allí que en el Instituto de Economía y Desarrollo Empresarial de la Cámara de Comercio de Lima se haya determinado que el Perú tiene los sobrecostos laborales más altos de los países de la Alianza del Pacífico: más del 60%. Esos sobrecostos en Colombia representan el 54%, en México 36% y en Chile 32%.

Basta recordar las terribles muertes de dos jóvenes en un incendio en un centro comercial de Lima para saber que se debe hacer una reforma laboral en el sector juvenil. El crecimiento de la economía no solo pasa por la desactivación de los conflictos sociales o la ejecución de los proyectos mineros, también deberíamos tener una reforma laboral que disminuya la rigidez de las normas vigentes. De lo contrario, el Perú está condenado a quedarse en la trampa de ingresos medios.

 
  • 05 de septiembre del 2017

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