Economía

El cuentazo de la “cabecera de cuenca”

Se debe derogar norma que favorece al radicalismo

El cuentazo de la “cabecera de cuenca”
  • 15 de noviembre del 2017

Marco Arana y el Frente Amplio lograron aprobar la Ley N° 30640, Ley de Recursos Hídricos, que establece la posibilidad de determinar que las zonas sobre los 3,000 metros sobre el nivel del mar (m.s.n.m.) sean consideradas “cabecera de cuenca” y, por consiguiente, libres de inversiones y actividades extractivas para preservar los acuíferos subterráneos y las nacientes de los ríos, con el objeto de garantizar agua para el consumo humano y la agricultura. La falacia de esta norma es que ignora adrede que todo el agua de estas zonas proviene de las lluvias; y que si se trata de cosechar agua para las poblaciones y los agricultores, el mundo desarrollado nos enseña que se debe construir represas y reservorios.

¿Por qué entonces se inventa el muñeco de la cabecera de cuenca? Porque la mayoría de los proyectos mineros del Perú están por encima de los 3,000 m.s.n.m. El objetivo es claro: jaquear a la minería moderna.

Las gotas de lluvias —en mayor o en menor medida— que caen a la superficie de la tierra (sobre el nivel del mar o por encima de los 3,000 m.s.n.m.) forman los ríos, lagos, lagunas y demás redes acuíferas. Es una verdad inobjetable. Las “nacientes de los ríos” no aparecen de la nada. Existe un ciclo hidrológico que se cumple en la naturaleza, integral y continuo, en el que el agua proviene de las lluvias, neblina, granizo y nevada. Entonces, en la extensa cordillera andina es factible construir todo tipo de represas y reservorios de agua para evitar que ese recurso termine en el mar sin ser utilizado, o para que esté disponible en todas las estaciones del año para la ganadería, la agricultura y el consumo humano.

No es posible que las actividades productivas deban depender de los inviernos y de las épocas de lluvia, cuando la ciencia y la tecnología enseñan que la prevención (que pasa por construir represas y reservorios) es la mejor aliada del progreso. Y tampoco es posible que el ambientalismo ideológico soliviante a los poblados del interior del país con el cuento de la “cabecera de cuenca”, con el fin de detener los proyectos extractivos que han permitido que la pobreza retroceda en los lugares más apartados del Perú.

La ministra de Energía y Minas, Cayetana Aljovín, ha dicho que “está pendiente definir lo que comprende una cabecera de cuenca”. No existe una definición científica de cabecera de cuenca y, por tanto, no se puede afirmar con contundencia que donde nacen los ríos existe una “cabecera” sin antes considerar ese ciclo hidrológico del que hablamos. Tampoco dicen los ambientalistas ideológicos que los Andes peruanos son afectados por grandes y constantes lluvias. Que, por efecto de los vientos, las nubes que llegan del Pacífico alcanzan hasta los 3,000 m.s.n.m. y que las lluvias que llegan de la vertiente oriental, Amazonas y Atlántico, alcanzan más de los 5,000 m.s.n.m.. Sin duda alguna las lluvias son un recurso natural que baña toda la geografía peruana que no debe desaprovecharse. Es allí, y no en otro lado, donde todos los esfuerzos deben estar enfocados en construir represas, reservorios y canales de regadío para contener esas aguas.

Mal hicieron el Ejecutivo y el Legislativo aprobando una ley en la que se introduce un concepto vago de “cabecera de cuenca”. El radicalismo extremista quiere aplicar el concepto falso para detener la modernidad, el libre mercado y, lo que es peor, la ciencia y la tecnología, instrumentos de bienestar y desarrollo. Y eso es exactamente lo que buscan quienes auspiciaron la Ley N° 30640: Marco Arana y el Frente Amplio.

Ya hay quienes quieren detener el proyecto Michiquillay, alegando el peligro de la microcuenca del río La Encañada, ubicado sobre los 3,950 m.s.n.m. La izquierda radical es enemiga del agua, detiene la cosecha de agua. Impide que el desarrollo llegue por intermedio del agua represada y canalizada para mejorar y diversificar la producción de los agricultores y ganaderos pobres del país.

  • 15 de noviembre del 2017

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