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Venancio Shinki: la pintura peruana de duelo

Cultura

Venancio Shinki: la pintura peruana de duelo

18 de Noviembre del 2016

El gran artista nikkei falleció ayer, a los 84 años de edad

Una nueva pérdida enluta al ambiente cultural peruano. Esta vez se trata del destacado artista plástico Venancio Shinki (Supe, 1932), quien falleció el día de ayer a los 84 años de edad. La noticia la difundió el Instituto Nacional de Cultura, aunque no DIO detalles al respecto. Como se sabe, Shinki es uno de los grandes pintores peruanos hijos de inmigrantes japoneses —como Tilsa Tsuchiya, Oswaldo Higuchi, Arturo Kubota, Eduardo Tokeshi, etc.—, y destacó desde muy joven: Medalla de Oro en su promoción de la Escuela Nacional de Bellas Artes (1962), Premio del Salón Nacional de Artes Plásticas (1965) y Premio Nacional del Instituto Nacional de Cultura (1967), entre otros. A ello se suman sus muestras individuales en los más prestigiosas galerías del mundo, como la Vinciana (Milán, 1985) y The Lawler Gallery (Nueva York, 1993).

La pintura de Shinki se caracteriza por el colorido, los paisajes más bien esquemáticos, las atmósferas surrealistas y la recurrente presencia de peculiares figuras humanas, Acaso quien mejor ha descrito este universo pictórico es el escritor Guillermo Niño de Guzmán: “Su rica imaginería se compone de soles rojos, lunas, máscaras, estatuas, árboles, cactus, rocas, pirámides y acaso tótems. Es un paisaje extraño, intemporal, desolado, casi primitivo. Este universo enigmático da la impresión de haber sido arrancado del inconsciente. Es sutil y hermético, construido con un cuidado admirable, con un armonioso sentido del color que delata el exquisito oficio del artista”.

Venancio Shinki nació el primero de abril de 1932, en la hacienda San Nicolás, en Supe (al norte de Lima). Fue hijo de un inmigrante japonés, Kitsuke Shinki (nacido en Hiroshima) y de la peruana Filomena Huamán. En la adolescencia quedó huérfano de padre y madre, por lo que tuvo que venir a Lima, y recién aquí hizo sus estudios de secundaria, que concluyó en 1953. Por ese entonces ya era aficionado al arte, especialmente a la fotografía, e ingresó a la Escuela Nacional de Bellas Artes, donde se formó con los maestros Sabino Springuett, Ricardo Grau y Juan Manuel Ugarte Eléspuru. Como hemos dicho, se graduó con honores y pronto se hizo conocido por su pintura cercana al expresionismo abstracto, con influencias de El Bosco, El Greco y Paul Klee; pero también con elementos propios de la tradición cultural japonesa.

Desde 1963 Shinki trabajó incansablemente en su obra, con exposiciones colectivas e individuales en toda América (Colombia, Ecuador, Brasil, Venezuela, Panamá, México, Estados Unidos) y también en Japón y Europa. De ellas solo señalaremos dos hitos. En 1999, por el centenario de la inmigración japonesa al Perú, fue invitado a realizar una amplia exposición de su obra en el Museo de Man, en Nagoya (Japón). Dos años después, el ICPNA de Lima organizó la muestra la muestra “Venancio Shinki: retrospectiva 1960–2000”. Pero Shinki nunca dejó de pintar. Al respecto, en una de las últimas entrevistas que dio a la prensa (el año pasado) dijo: “Yo quiero morir pintando. Yo soy un viejo, un veterano, pero quiero seguir hasta que allá arriba me lo permitan. Siempre estoy buscando algo que valga la pena y me resulte interesante”.

Fotografía: Baldomero Pestana