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Memorias de la gran Guerra

Cultura

Memorias de la gran Guerra

18 de Agosto del 2014

Sobre el valioso libro testimonial que la filósofa alemana Hildegard Rittler

Filósofa y música, Hildegard Rittler de Pinto-Bazurco (Múnich 1916, Lima, 2013) fue hasta hace poco una de las personalidades más interesantes del ambiente cultural limeño. Al estallar la Segunda Guerra Mundial, ella era una joven que vivía en Múnich y estaba casada con un médico peruano, Ernesto Pinto-Bazurco, con quien tenía tres hijos pequeños. La pareja se dedicó entonces a ayudar a los peruanos que enfrentaban todo tipo de problemas por los abusos de los nazis. Tras el bombardeo, por las fuerzas aliadas, de su ciudad y su propia casa la familia se trasladó al Perú, país que recorrieron de un extremo a otro. Toda estas fascinantes aventuras son contadas por la propia Hildegard en su libro de memorias Descubrí Perú en la Segunda Guerra Mundial (Titanium, 2014), que fue presentado en la reciente FIL.

El libro se inicia precisamente con los horrores de ese bombardeo a la ciudad de Múnich, al cual sobrevive milagrosamente la familia Pinto-Bazurco Rittler. Después de ayudar a los sobrevivientes, la pareja decide emigrar al Perú. La “gran travesía”, como se denomina aquí al viaje intercontinental, es narrada de manera amena por Hildegard, quien se caracteriza por tener una mente cuestionadora y estar siempre reflexionando acerca de los lugares, las personas y las culturas que va descubriendo: Génova, Gibraltar, Curazao, Panamá, Colombia y finalmente el Perú. Por supuesto, en todo este trayecto las conversaciones entre los pasajeros y la tripulación tienen un tema recurrente: la Alemania nazi y los horrores de la guerra.

Así, la familia llega a nuestro país, hacia finales de los años cuarenta, a la casa de los Pinto-Bazurco, una lujosa mansión ubicada en pleno centro de Lima. Y desde ahí hace viajes por todo el Perú, en los que recorre la costa la sierra y la selva; desde Piura hasta los poblados aguarunas. Y en cada uno de estos lugares, Hildegard descubre y analiza las costumbres y la mentalidad de la gente de la región. Así, no deja de sorprenderse por el sometimiento de las limeñas a los dictados “machistas”, por la pobreza cultural de nuestros “intelectuales” (ella culminó en nuestro país sus estudios de Filosofía y además fue una de las animadoras de las actividades culturales del Goethe Institut en Lima) o los prejuicios existentes contra los alemanes. Reflexiones que son incluidas en este libro de memorias.

Después de vivir muchos años en nuestro país, Hildegard recibió la condecoración de la Cruz al Mérito Alemana, concedida por el propio presidente alemán. Además, la Comisión Brandt le otorgó a la familia Pinto-Bazurco Rittler la medalla Willy Brandt, por su contribución a la hermandad entre los pueblos de Perú y Alemania. Por eso Descubrí Perú en la Segunda Guerra Mundial es un testimonio de vida sumamente valioso. Además, como señala el escritor y periodista Francisco Miró Quesada Rada en el prólogo del libro, también es “un homenaje al amor y a la vida por parte de una dama alemana que vivió el horror de la Segunda Guerra Mundial, que luchó por la paz y que reflexionó ampliamente sobre la guerra, la humanidad y, especialmente, sobre el Perú”.