Cultura

Los secretos sobre el asesinato de Kennedy

Gobierno de Trump desclasifica miles de documentos secretos

Los secretos sobre el asesinato de Kennedy
  • 30 de octubre del 2017

El último jueves (26 de octubre) el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, cumplió con el mandato de desclasificar miles de documentos que forman parte de las investigaciones en torno al asesinato del presidente John F. Kennedy, ocurrido el 22 de noviembre de 1963. Como se sabe, la Ley de Registros John F. Kennedy, que fue promulgada por el presidente George Bush (el 26 de octubre de 1992) establecía que todos estos documentos debían ser desclasificados a más tardar 25 años después de esa fecha, a menos de que el presidente de ese momento decidiera mantener la confidencialidad por razones de seguridad nacional. Y Trump apeló a esto último: puso a disposición del público un total de 2,891 documentos, pero mantuvo como clasificados otros documentos que recién serán liberados dentro de seis meses.

Mientras tanto, los periodistas han comenzado a analizar en detalle los documentos, tratando de averiguar por fin la verdad detrás de tantas y tan descabelladas teorías sobre ese magnicidio. Los resultados de las primeras lecturas han sido más bien decepcionantes. Hay informaciones sobre varios detalles extraños en torno al crimen, pero todas ya eran conocidas. Por ejemplo, que Lee Harvey Oswald, el presunto asesino, había tenido contactos con la Embajada de Cuba en Ciudad de México, y que había enviado una carta a la Embajada de la Unión Soviética en Washington. Esta información no fue difundida en su momento porque John Edgar Hoover, entonces director del FBI, pensó que podría “complicar nuestras relaciones exteriores”. Por otro lado, y refutando lo anterior, entre estos papeles hay reportes de que Oswald obtuvo las municiones (que usó en el crimen) de un grupo paramilitar de derecha.

Acaso lo más interesante de aquellas primeras investigaciones sea precisamente la gran diversidad de hipótesis que circulaban. El Kremlin, por ejemplo, informó que tenía pruebas de que el atentado había sido un golpe de Estado de derecha, y que Lyndon B. Johnson (el vicepresidente de Kennedy y quien pasó a ocupar la presidencia) había sido el responsable del crimen. Otro de los documentos, un memorándum interno del FBI (de mayo de 1964) cita a un informante que asegura tener “documentos que prueban que el presidente Johnson fue un miembro del Ku Klux Klan en Texas al inicio de su carrera política”. En ninguno de estos casos se presentan pruebas que respalden las afirmaciones. Extrañamente, en casi todos los documentos se elimina como sospechosos a los gobiernos soviético y cubano, que entonces parecían los peores enemigos del gobierno norteamericano.

Pero es fuera del tema Kennedy que encontramos las más sorprendentes revelaciones, especialmente las relacionadas con el manejo de la llamada Guerra Fría. Por ejemplo, que la CIA le ofreció US$ 150,000 a la mafia de Chicago para que mande a uno de sus sicarios a Cuba para matar a Fidel Castro. O más terrible aún, el plan de la CIA de realizar atentados terroristas en Miami (bombas de plástico en lugares públicos, hundimientos de barcos y asesinatos de refugiados cubanos) para responsabilizar al gobierno cubano de todo eso. Sí, la CIA suele tener a los “autoatentados” terroristas entre sus opciones estratégicas. Algo que algunos suponían, y que estos documentos desclasificados comprueban fehacientemente.

  • 30 de octubre del 2017

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