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George A. Romero, padre de los muertos vivientes

Cultura

George A. Romero, padre de los muertos vivientes

18 de Julio del 2017

Cineasta murió a los 77 años de edad

La mayoría de los subgéneros narrativos se originan de un relato muy exitoso, y se desarrollan a partir de pequeñas variaciones de ese relato. Acaso el mayor ejemplo sea el caso de las hoy tan de moda historias en torno a los zombis o muertos vivientes, que sin duda parten de La noche de los muertos vivientes (1968), una película de bajo presupuesto, filmada en blanco y negro, y dirigida por el debutante George A. Romero. Una película que se convirtió en uno de los grandes clásicos del cine de terror. Recordamos esto porque el último domingo George A. Romero, el padre de los muertos vivientes o walking deads, falleció en la ciudad de Toronto (Canadá), víctima de un cáncer al pulmón, a la edad de 77 años.

Romero nació el 4 de febrero de 1940, en la ciudad de Nueva York, en el seno de una familia de raíces cubanas. Estudió en la Universidad Carnegie Mellon de Pittsburgh, donde se graduó en 1960. Fue entonces que se dedicó a lo que era su vocación desde la infancia: el cine. Inicialmente grabó cortometrajes, hasta que con un par de amigos fundó una agencia de publicidad, The Latent Image, que después se convirtió en la productora Image Ten Productions. Fue con esta compañía que emprendió, a finales de los sesenta, el proyecto de filmar una película de terror basada en una novela de Richard Matheson, pero con un guion escrito por Romero y John Russo. La noche de los muertos vivientes (Night of the Living Dead), se filmó con US$ 114,000, una suma mínima, y en ella trabajaron actores poco conocidos, casi todos amigos de los productores.

La película presentó a los “muertos vivientes (no se usa en ella la palabra “zombi”) con casi todas las características que aún hoy mantienen en las ficciones cinematográficas y televisivas: su forma de andar, su voracidad, su canibalismo, la particularidad de atacar en grandes grupos, el hecho de “contagiar” a sus víctimas y que solo mueren de un disparo en la cabeza. Y también los “temas” que suelen abordar estos relatos: el miedo a la muerte, las reacciones humanas ante situaciones extremas (desde el egoísmo radical hasta el heroísmo), la lucha por la supervivencia, etc. Al éxito contribuyó que entonces no existiera la clasificación de películas por edades de los espectadores, lo que permitió que muchos jóvenes y hasta niños la vean; pero sus más fervientes admiradores fueron cineastas que vieron las grandes posibilidades de este tipo de películas de terror: Wes Craven, John Carpenter y Dario Argento, entre otros directores.

En los años setenta, Romero continuó haciendo películas de terror, pero sin muertos vivientes. There's Always Vanilla (1971), Season of the Witch (1972), The Crazies (1973) y Martin (1977) recibieron elogios de la crítica, pero no fueron grandes éxitos. Sí lo fue en cambio El amanecer de los muertos (Dawn of the deads, 1978), la historia de un grupo de personas encerradas en un centro comercial, que tiene que soportar el ataque de las hordas zombis. La película, coescrita por Romero y Argento, es también considerada uno de los clásicos del cine de terror, y ha tenido varios remakes. Romero continuaría esta saga con El día de los muertos vivientes (Day of the living dead, 1985), Tierra de los muertos (Land of the dead, 2005) y Diario de los muertos (Diary of the dead, 2007).

A estos trabajos se suman unas quince películas de terror, entre ellas algunas tan conocidas como las dos Creepshow (1982, 1987), Two evil eyes (1990), The dark half (1993, basada en una novela de Stephen King) y Bruiser (2000), que lo ratifican como uno de los grandes maestros del género. De allí que los primeros en manifestar públicamente su pesar por la muerte de Romero hayan sido sus propios colegas, escritores y directores especialistas en historias de terror. Por ejemplo, Stephen King, quien declaró: “Es triste saber que mi colaborador favorito, y muy buen amigo, George Romero ha muerto. George, nunca habrá otro como tú”.