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Black Mirror: lo fantástico en la era digital

Cultura

Black Mirror: lo fantástico en la era digital

6 de Enero del 2017

Tercera temporada de la exitosa serie de televisión

Con apenas siete capítulos en dos temporadas (2011 y 2013) la serie británica Black Mirror se ganó el estatus de “serie de culto”, tanto por la originalidad de sus guiones como por su propia naturaleza: thrillers fantásticos, relatos casi de horror, a la manera de la clásica serie norteamericana La dimensión desconocida. La propuesta de Charlie Brooker (Inglaterra, 1971), creador y guionista de BM, es bastante simple: llevar al límite algunas tendencias actuales de la tecnología y las redes sociales, y analizar sus posibles consecuencias en la cultura, la política y la vida diaria. Y aunque había algunas dudas acerca de la tercera temporada —pues la serie se mudó a Estados Unidos, a Netflix—, los seis nuevos episodios confirman a Black Mirror como una de las mejores de la actualidad.

La temporada se inicia con el episodio “Caída en picada” una crítica a la obsesión actual por las redes sociales y (a través de ellas) de la aprobación de los demás. En un futuro cercano esa “aprobación” llegaría a segregar la sociedad en “castas”, desde los “fracasados” hasta los más “populares”, y toda nuestra vida (donde residimos, qué trabajo podemos conseguir, etc.) dependería de a cuál de esas castas pertenecemos. En el episodio todo eso es presentado desde una perspectiva irónica: una joven que quiere mejorar su popularidad y asistir a un evento importante, pero una serie de sucesos infortunados le hacen descender rápidamente de categoría. Más trágica es la perspectiva del episodio final, “Odio nacional”, en el que un misterioso asesino en serie va matando a las personas más odiadas y criticadas en las redes sociales.

Estas historias están en la línea de algunas de las primeras temporadas, en las que se señala que uno de los peligros que representan las nuevas tecnologías y las redes para la libertad individual y social, como se vio el emblemático primer episodio “El himno nacional”. En esta nueva temporada, el episodio más afín es “Cállate y baila”, en el que un grupo de personas (cuyos más íntimos secretos personales han sido descubiertos por piratas informáticos) son chantajeadas para que cometan todo tipo de delitos. A pesar de las similitudes, los resultados son muy diferentes porque Brooker ha optado por tener un director distinto para cada uno de los episodios de la serie. Además se nota que el paso a Netflix ha traído consigo una mejora en el presupuesto y en la producción de la serie en general.

Pero los mejores episodios son aquellos que exploran las posibilidades de la “realidad aumentada” y de la interacción del cerebro humano con la tecnología. En “Playtest”, un joven desocupado se ve obligado a servir de conejillo de indias para una nueva interfase de videojuegos, que opera directamente en la mente humana. En “El hombre contra el fuego” una interfase similar es usada para manipular a los soldados para que dejen de lado cualquier cuestionamiento ético a las órdenes que reciben de sus superiores. Y en “San Junípero”, el mejor episodio de la temporada, esta tecnología permite a las protagonistas trascender la historia, regresar al pasado y hasta vivir más allá de la muerte.

Brooker ha explicado que el Black Mirror (espejo negro, el nombre de la serie), “es lo que usted encontrará en cada pared, en cada escritorio, en la palma de cada mano: la pantalla fría y brillante de un televisor, un monitor, un teléfono inteligente”. Con la cada vez mayor vigencia de estos aparatos, y el imparable desarrollo de la tecnología, Brooker seguramente tiene muchas más de estas historias, fascinantes y aterradoras a la vez, para entregarnos en las próximas temporadas de Black Mirror.

(Las tres temporadas de Black Mirror están actualmente disponibles en Netflix)