Dante Bobadilla

Dante Bobadilla

Un gobierno sin agenda

Carente de ideas y resultados, requiere de la publicidad para engañar a la gente

Un gobierno sin agenda
Dante Bobadilla
05 de julio del 2018

 

El presidente Vizcarra debió disolver la bancada del partido PpK (o lo que sean o quieran creerse que son) para gobernar sin que nadie le esté mordisqueando los tobillos durante su gestión. Vizcarra no les debe nada a esos cuatro gatos llegados de otros vecindarios, pero los pepekausas se creen el verdadero soporte de la democracia. Así andan de desubicados y angurrientos.

Vizcarra necesita gobernar con tranquilidad y soporte en el Congreso, algo que solo puede conseguir conversando con Fuerza Popular. Este hecho tan elemental de una política pragmática y sensata no fue entendido por Pedro Pablo Kuczynski, quien prefirió el camino absurdo de la confrontación, acicateado por esa plaga de politiqueros y medios que viven en la patología mental del antifujimorismo fascistoide y fanático.

La combi electoral que armó PPK para llegar al poder ya no tiene ningún sentido en estos días. Hasta su nombre da risa. Han quedado en ridículo. Sin embargo han tenido la insolencia de golpearle la puerta a Vizcarra para exigirle su cuota de poder, a la que se creen con derecho. Y no solo eso, pretenden imponerle al presidente su vieja agenda antifujimorista, como base de su gestión.

No es que Fuerza Popular atesore las mejores ideas políticas. De hecho no es así. Pero tienen los votos y eso basta para conversar con ellos y hacer a un lado a los cuatro gatos del ex partido de PPK. ¡Qué se habrán creído!

Miro con mucho escepticismo el escenario político, donde solo hay tribus en pie de guerra. ¿Cuál es la principal reforma que se discute en estos días? No lo recuerdo entre tantos escándalos y chavetazos. Es el colmo que los sectores más cavernarios de la izquierda y la derecha se estén arranchando a mordiscos lo que queda de la educación pública y sin que nadie ponga el grito en el cielo. Ya se debería crear una comisión especial en el Congreso o el Minedu para revisar los contenidos de los textos escolares. Aunque ya tampoco se confía en el nivel del Congreso, y mucho menos en el Minedu, responsable de las infiltraciones.

Según lo expresado por el ministro de Justicia, el gobierno hará cuestión de Estado por la publicidad estatal en los medios. Y esto obedece a la mediocridad del gobierno, que concibe que su principal función es armar campañas de “concientización” y “sensibilización” a la población, con publicidad de sus magros logros. Un gobierno que carece de ideas y resultados tangibles, requiere publicidad para engañar a la gente. Una cosa va con la otra. Es el perfil de todo gobierno socialista e inoperante, que se dedica a cubrir a la población con permanentes campañas de publicidad, mostrando las grandezas del régimen, mientras la gente hace colas por comida.

Además, la publicidad le garantiza al gobierno la moderación de los medios. Por lo general suelen besar la mano que les da de comer. No hay duda de que el TC votará a favor de la mermelada, amparándose en la retórica de los supuestos derechos a la información, aunque el verdadero motivo sea su antiaprismo y antifujimorismo, mezclados con su contubernio con la mafia de los medios. Ya todo está dicho. No tendremos reformas, pero la publicidad y los medios nos harán creer que hay un gobierno con una bancada luchando contra la mafia fujimorista. Eso basta para muchos.

 

Dante Bobadilla
05 de julio del 2018

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