Eduardo Zapata

Eduardo Zapata

“Tú ya sabes como es la nuez…”

Del lenguaje refinado de Don Vieto a la nuez y a la pepa

“Tú ya sabes como es la nuez…”
Eduardo Zapata
26 de julio del 2018

 

Esta frase constituye y constituirá una suerte de activador de la memoria. De ese mundo oculto de la justicia peruana que todos intuíamos —y que muchos conocían perfectamente para su provecho—, pero un mundo que duele re-conocer. Y la utilizo porque de todas las expresiones escuchadas es tal vez la más directa. La más “transparente”. Alguien está tratando de comprar votos y nada más convincente que evocar en la mente del interlocutor el premio al intercambio de favores. Casi Pavlov.

Lo dicente en este caso es que este personaje que “honesta y transparentemente” quería salvar a su Presidente de la vacancia comprando votos ha desaparecido de la prensa que se dice objetiva y del propio sistema judicial. Es un “no habido”. Pese al flagrante delito y a todo el escándalo mediático que desató el audio y que terminó —como sabemos— con la renuncia del Presidente.

Es bueno tener amigos en la prensa. Lo invisibilizan a uno si hay algún “pecadillo” o pecado de por medio, y si apellidos, rostros y modales lo ponen por encima de los “comprados”. Y así fue. Mamani, el chusco, quedó como el malo de la película, visibilizado en el mismo audio como el posible comprado. Es un problema apellidarse Mamani, pues; más que seguro habrá antecedentes oscuros.

Digo todo esto porque si bien es cierto que la prensa ha hecho su tarea al divulgar los audios reveladores de la náusea judicial, simultáneamente ha evanescido personajes y ha terminado por revelar una discrecionalidad que obviamente obedece a un plan político o de rating. En cualquier caso, inmoral. De hecho —lo dijimos ya— la simple revelación de los audios “santifica” a cualquier acusado por la justicia peruana en cortes internacionales.

El amiguismo de los moralizadores revelando el amiguismo de los inmorales. Con pauta y edición.

El hecho no minimiza lo denunciado. Pero ocultar amigos y contextualizar conversaciones banales con otras criminales, manifiesta falta de objetividad. El hecho de que el periodista-empleado tenga que cumplir la orden de levantar “una pepa” no eximía al diario de movilizar sus aparatos propios de investigación para tratar de saber cuál era la pepa de la verdad. Para revelar ello están los editoriales y las columnas de opinión. Y no digamos, por favor, que la discrecionalidad de la pauta no revelaba un “detrás”. Si alguien cree eso, no es periodista.

Del lenguaje casi refinado de Don Vieto hemos pasado a la nuez y a la pepa. Sin rubor. Prueba de lejanías con la ética.

Un país sin justicia no lo es. Cuidado con restaurar la justicia reclamada por las Parcas, que han tejido la visión original de esta primera etapa de exacciones, filtraciones, descrédito y chantaje.

 

Eduardo Zapata
26 de julio del 2018

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