Eduardo Zapata

Eduardo Zapata

¡Te cabeceo, ah…!

Una victoria moral, con derrota real

¡Te cabeceo, ah…!
Eduardo Zapata
20 de septiembre del 2018

 

Yo nací en La Punta. Y cada vez que una situación “futbolera” se ponía picante (pero sabíamos que la sangre no llegaría al río) asomaba una expresión gratificante para nuestros incipientes machismos púberes y adolescentes: “Te cabeceo, ah…”, “Te cabeceo, ah…”. Una amenaza que todos celebrábamos como victoria moral porque sabíamos que iba a terminar en un statu quo.

Tras largos años de cabeceos “de verdad” (Sendero) y de mentira (la vida política cotidiana) me atrevo a decir que en estos días hemos asistido a una de esas amenazas con victoria moral para quien quiera asumirla, pero con derrota real —una vez más— para el pueblo que sufre una paupérrima salud, educación y seguridad.

Se aprobarán los caprichos y artilugios legalistas, y sabemos que ellos no solucionarán nada de fondo. Obvio que una bancada quedará más desdibujada que otra (si alguna vez lo estuvo), pero el día a día seguirá transcurriendo dolorosamente igual para los peruanos.

Mientras el 80% del presupuesto sea para pagar planillas y deudas y lo restante se diluya en la inacción, la improvisación y la cutra, poca obra pública o servicios reales habrá de recibir el ciudadano. ¿Qué tal si en vez de celebrar crecimientos mediáticos invertimos las proporciones? ¿Nos atreveríamos? ¿No serían esas las reformas políticas “épicas” que el pueblo de veras espera?

No. Porque el sistema está hecho para hermanitos y hermanitas. De abolengo o no, pero hermanados en sangre presupuestívora de quien vive del Estado. Sean estos los “cuellos blancos del Callao” o los “sin cuello” de San Isidro, porque el algodón fino no conoce de formatos.

Una inteligente carátula glamorosa terminó por liquidar los supuestos sueños de “la honestidad para hacer la diferencia”. Hay por allí ahora otro líder con debilidades por las rubias y también —no se queje, tiene para escoger y lavar su conciencia— una supuestas lideresa de ´izquierdas´ que habrá de parecer María Antonieta en el 2021. Y claro está, también habrá otro que hace tiempo busca la alquímica “copia” (no es plagio) de la “plata como cancha”.

Aún seguimos en el cabeceo. Escoja usted. No se asuste. Aún no ha llegado el momento.

 

Eduardo Zapata
20 de septiembre del 2018

NOTICIAS RELACIONADAS >

El spa

Columnas

El spa

  No sé si todos lo habrán notado, pero cada vez q...

18 de octubre
Educación y medios

Columnas

Educación y medios

  A pesar de que la mitad de los votantes por Trump pertenec&iac...

11 de octubre
La democracia abierta

Columnas

La democracia abierta

  Con la literarización de la cultura en el siglo XVII, l...

04 de octubre

COMENTARIOS