Diethell Columbus

Segundo año y sin reforma

Esperando los cambios a la Ley de Partidos Políticos

Segundo año y sin reforma
Diethell Columbus
02 de agosto del 2017

Esperando los cambios a la Ley de Partidos Políticos

Según la última encuesta realizada por GFK, el 44% de la población no guarda ninguna simpatía por las organizaciones políticas que actualmente ocupan alguna posición de poder en las diversas instancias gubernamentales. Y creo que se quedan cortos con dicho porcentaje. Quizá más que no tenerles simpatía, la ciudadanía lo que siente es rechazo hacia dichas organizaciones por la forma caudillista, poco transparente y desvinculada con el sentir ciudadano en la que han venido actuando a lo largo de las últimas décadas.

Valgan verdades, lo que hoy tenemos son simples vehículos electorales, más que partidos políticos. Salvo honrosas excepciones, estas organizaciones (empresariales) activan su funcionamiento solo ad portas de un proceso electoral, confiados en que nuestro cándido y siempre desmemoriado electorado se dejará seducir por sus promesas demagógicas. Paralelamente, los “propietarios” de estas organizaciones procuran “levantar” la mayor cantidad de dinero que sea posible a efectos de asegurar su estilo de vida hasta el siguiente proceso electoral. ¿Cómo no estar indignados con esto?

En este contexto, y aunque suene trillado, es importante reiterar la necesidad de retomar el debate de la reforma político electoral que el país clama con urgenci. Y dentro de ello, debemos analizar cómo haremos para tener partidos políticos de verdad, y no los casi 200 cascarones sin alma que hoy están inscritos ante el Registro de Organizaciones Políticas del Jurado Nacional de Elecciones.

Cabe señalar que el próximo año tendremos un nuevo proceso electoral. Y desde ya los promotores de estas seudo organizaciones políticas se están frotando las manos a la espera que algún o algunos aventureros se animen a adquirir su franquicia electoral, pues obviamente el rédito económico estará en función a la cantidad de candidatos que quieran postular a gobiernos regionales o gobiernos municipales. La misma lógica aplica a las elecciones nacionales. ¡Negociazo!

No espero mucho (de la mayor parte) de nuestra clase política, empero me gustaría imaginar que por un momento nuestros representantes, que son hijos de ese sistema político mercantilista, dejarán de lado sus intereses personales y pensarán en el país. Ok, dejémonos de soñar despiertos y como ciudadanía involucrémonos más en este tema, pues la reforma que reclamamos dependerá de la presión que hagamos, más que de la voluntad de nuestros políticos. Una lástima, pero no nos queda de otra. ¡Manos a la obra!
 

Diethell Columbus

Diethell Columbus
02 de agosto del 2017

COMENTARIOS