Giovanna Priale

Giovanna Priale

Repensando el fin de año y saludo especial a la mujer

Repensando el fin de año y saludo especial a la mujer
Giovanna Priale
23 de diciembre del 2016

Que el mañana de nuestras hijas, sobrinas y nietas sea mucho más igualitario

Quiero aprovechar estas líneas para rendirle tributo a las millones de mujeres que día a día deben enfrentar un ambiente que aún resulta adverso, “ancho y ajeno”. Hace unas semanas, Madonna recibió el premio a La Mujer del Año, otorgado por Billboard Mujeres en la Música. Al dirigirse al público y contar su historia, la cámara enfocaba a muchas otras artistas, la mayoría de ellas jóvenes, y se veían aparecer las lágrimas en sus rostros, al sentirse probablemente identificadas o conmovidas con las palabras que oían. Su discurso terminó en una frase contundente: “lo más desafiante que he hecho es seguir aquí, con vida”.

Es obvio que la situación de las mujeres ha evolucionado, si la comparamos con la vida de nuestras congéneres de generaciones pasadas, periodos en los que no podían ni trabajar ni votar para elegir a las autoridades. Pero qué duro es ser mujer en una sociedad todavía machista, en la que todas las semanas aparece alguna noticia en la que una niña fue abusada y asesinada, o en la que una mujer aparece golpeada o manoseada. Y este es un fenómeno internacional, violento e irracional.

Hablo con mi madre, de 86 años de edad, y me causa profunda admiración su fortaleza y su fe, con las que ha enfrentado la muerte de mi padre y la de mis dos hermanos. Entonces me explica que su vida cambió cuando estuvo interna a los 16 años en la Normal de Mujeres  y perdió a sus amigas del internado: una se suicidó y la otra murió cuando perdió a su bebé. Y me repite la frase que les decía su directora diariamente: “Después de todo lo que han visto, ustedes ya están preparadas para cualquier cosa”.

Pero a mí sí me cuesta, me duele el silencio de miles de mujeres que soportan el maltrato de los compañeros de clase en el colegio o las groserías de algunos en las calles. Me duele la muerte lenta de una mujer porque no pudo con esta sociedad en la que aún es gracioso que un hombre se juerguee mientras ella se debe encargar de todas las tareas de la casa, además de trabajar y ocuparse de su propia salud.

Entonces me toca ser más que agradecida porque yo tuve mucha suerte: mi casa no fue machista y mi papá sabía cocinar, lavar y planchar; y además trabajaba y le encantaba jugar. Mi papá nos empoderó para que mi hermana y yo creciéramos pensando en depender de nosotras mismas, en aceptar las diferencias y en defender nuestro espacio siempre. Me enseñó que podía estudiar la carrera que quisiera,  ser dueña de mi futuro y capaz de rectificar mis errores; pero sobre todo me enseñó a vivir con valentía.

Hoy que soy madre y me toca correr de un lado a otro, tratando de ser una súper mamá me han estafado, me han robado y también me han insultado cuando manejo lento o estoy distraída. Y sí, mis reacciones han sido diferentes porque siempre tengo en mi mente la carita de mis hijos, y entonces acepto muchas de estas cosas, tratando de no darles importancia.

Pero hay algo que quiero reconocer públicamente y es  que en mi vida profesional nunca me he sentido discriminada por el hecho de ser mujer. Trabajo desde que tenía 19 años y he encontrado hombres, como mi papá, que respetan a las mujeres, saben escuchar y valoran las capacidades. Por eso tengo fe en que podemos construir un futuro mejor para nuestras hijas.

Los tiempos han cambiado y las mujeres también hemos hecho lo nuestro. Pero para cerrar el círculo falta que las nuevas generaciones entiendan que ambos géneros somos diferentes y que merecemos respeto y consideración, al igual que cualquier otra persona, independientemente de su orientación sexual.

Si pudiese pedir un solo regalo por estas fiestas es no volver a ver un video como el del joven de Alemania que pateó por la espalda a una jovencita en el metro solo por placer, porque le pareció gracioso abusar del llamado “sexo débil”. Y yo estoy segura de que miles de mujeres y hombres estamos trabajando para que el mañana de nuestras hijas, sobrinas y nietas, sea mucho más igualitario.

Giovanna Prialé

 
Giovanna Priale
23 de diciembre del 2016

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