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Redefinir oposición constructiva

Columna

Redefinir oposición constructiva

21 de Diciembre del 2016

Una oposición constructiva y que apuntale al Gobierno

Creer que la oposición se proponía cargarse la democracia vacando a PPK, a Martín Vizcarra y a Mercedes Aráoz, para luego poner a un presidente del Congreso que adelantara las elecciones no es sino una torpe especulación. Que la oposición deba ahora aclarar que no atentará contra la democracia es la penalidad por no haber cortado ese invento el primer día de un solo tajo. Que la oposición continúe como ha venido desarrollándose, sin embargo, puede resultar insuficiente para que sea constructiva. Necesita cambiar. Al parecer, requiere una redefinición o un rediseño.

Para comenzar, es inútil insistir en seguir haciendo lo mismo y esperar resultados diferentes. La oposición terminaría desdiciéndose de ese propósito, por ingenuo. El gobierno es simplemente demasiado débil, demasiado inestable, demasiado inexperto. No aprende al ritmo incesante que la realidad exige. El radicalismo le coloca celadas y el gobierno cae ciegamente en ellas. No bastará, por lo mismo, con que la oposición, para ser constructiva, deje de empujarlo o se abstenga de respaldarlo. De seguir el gobierno como va, la oposición va a terminar apuntalándolo para que no se caiga solo y pueda llegar hasta el final con un mínimo de decoro.

Eso va a requerir, no obstante, encauzar todo el proceso político dentro de un marco que le permita avanzar y, a la vez, a la oposición mantener una distancia infranqueable del gobierno. La oposición, solo para ser constructiva, no va a asumir una responsabilidad política que le es ajena. El gobierno quiere convocar hoy a un nuevo diálogo nacional, que se propone llevar bilateralmente al inicio, para luego desembocar en uno abierto a todas las tiendas políticas. Puede ser una oportunidad, pero ese diálogo necesita un marco y un plazo.

El plazo natural es el del ingreso del Perú a la OECD, en el Bicentenario de la Independencia (2021). El marco, por lo tanto, es el de la agenda de la OECD, en el ámbito del Acuerdo Nacional. Probablemente ambas entidades estarán en disposición de colaborar en el desarrollo de una agenda, con expositores de casa y de fuera. Este diálogo podrá llegar a buen puerto si no intenta forzar compromisos políticos innecesarios.

Eso colocaría al diálogo de la oposición con el gobierno en un cauce predecible, pero al mismo tiempo libre. Libertad es lo que la oposición necesita para ser constructiva, y un cauce lo que el gobierno requiere para avanzar.

 

Jorge Morelli

@jorgemorelli1

jorgemorelli.blogspot.com