Édgar Villanueva

Édgar Villanueva

¿Quo vadis, Keiko Fujimori? (parte II)

¿Renuncia o vacancia presidencial con adelanto electoral?

¿Quo vadis, Keiko Fujimori? (parte II)
Édgar Villanueva
15 de diciembre del 2017

 

En mi artículo publicado la semana pasada quedó pendiente la pregunta: “¿en estas circunstancias de crisis, debe el presidente PPK recibir a la Comisión Investigadora del Caso Lava Jato para ser interrogado?”. La vorágine política y un escandaloso destape han obligado decir al presidente que sí recibirá a la Comisión Lava Jato.

La carta de Odebrecht (12-12-2017) en respuesta a la Comisión Investigadora es letal; y de ser cierta, demostraría oficialmente que la empresa corrupta sí contrató con la empresa First Capital, vinculada a PPK, desde hace más de una década y por más US$ 4 millones para diversos proyectos. Así mismo habría contratado a la empresa de propiedad directa de PPK, Westfield Capital Limited Inc. hasta por un monto de $ 782,207.68 por consultorías para las obras Trasvase de Olmos e Interoceánica Norte. Y lo peor, que dichas consultorías se realizaron entre los años 2004 al 2007, o sea cuando PPK era ministro de Economía (2004-2005) y primer ministro (2005-2006), en evidente conflicto de interés (cuando no en delito de cohecho o colusión). La misiva de Odebrecht derrumbó las afirmaciones presidenciales públicas y declaraciones ante la fiscalía y mediante documento al Congreso, en las que negó relación “directa o indirecta” con la empresa brasileña. Epístola que fue la llave que doblegó a PPK a que abriera camino a recibir a la Comisión.

El documento que demostraría que PPK ha mentido al Perú y a todos quienes lo apoyamos con la esperanza que el Perú tenga un Gobierno democrático decente, en contraste con el Gobierno precedente. Muchas cosas encontrarán explicación hoy mediante esa misiva: su resistencia a liderar la lucha contra la corrupción, su terquedad en mantener gente humalista corrupta, su desprecio a la política, el desgano para deslindar con el prófugo Toledo para tramitar su extradición. Hoy sabemos por qué soslayaron a gente honesta y capaz que apoyó en la campaña de PPK. Como Avelino Guillén o Eduardo Vega Luna, de probada solvencia ética, a quienes solo usaron, así como a mucha gente que quería apoyar con transparencia; además de marginar, incluso, a varios de sus propios congresistas. Ahora resulta obvio que solo querían tecnócratas que digan amén a todo.

Ahora puedo entender por qué en mensaje del 28 de julio pasado PPK entremezcló el tema de la corrupción en el rubro transportes, lo que advertí en mi artículo “¿Quo vadis, PPK? Claroscuros de un discurso”. En él sostuve:

«El déficit es sobre la estrategia de lucha contra la corrupción. Para empezar, el discurso mezcla los temas en el ítem "Tránsito en Lima y ciudades", que empieza hablando del proyecto de unificación del Transporte Lima-Callao, en el que, paradójicamente (…), se inserta la lucha contra la corrupción.

O sea: la lacra que carcome al Estado y la democracia (la corrupción) no tiene un punto orgánico en el mensaje. Es delicado esto (…), peor cuando la náusea crece y se espera el vómito negro del "club de las 30 empresas" nacionales y extranjeras coludidas, que se repartieron en timba las obras del Estado. Vómito que algunos poderes fácticos e infiltrados quisieran frenar, urdiendo un plan reduccionista para concentrar todo solamente en Odebrecht.

Esto es grave y tendría consecuencias funestas, Es aconsejable que el Ejecutivo ponga una clara “fe de erratas al discurso”. El mensaje, tal cual está, siembra dudas respecto al compromiso del Ejecutivo con esta lucha. Urge que se muestre una estrategia consistente para enfrentar lo que ha podrido al Estado. La complacencia con los corruptos es mala consejera. El Perú espera que su presidente tome la vanguardia en esta guerra, convocando a los poderes y al pueblo.

Presidente: retome su programa. Mucha gente votó por sus promesas y confía en su honestidad. Usted tiene herramientas para aterrizar en la senda anticorrupción, tiene cien propuestas elaboradas por la Comisión de Integridad que propició Ud. mismo, y que podrían plasmarse en una titánica lucha contra el sistema corrupto instalado en Perú. ¡No nos defraude, Presidente!» (El Montonero, 3/8/2017).

¡Solo oídos sordos! Hoy, con la carta de Odebrecht, el Perú entra en una encrucijada, en trance a un posible abismo, porque todo indica que se vienen más destapes de la náusea. Debemos mostrar indignación y firmeza; el pueblo tiene que movilizarse para defender la democracia, sin transigir con la corrupción ¡Caiga quien caiga! No permitamos que se negocie bajo la mesa, como en el caso de Toledo, a quien entre gallos y medianoche acordaron “salvarlo” el 2005, saboteando a la comisión investigadora del caso de las firmas falsas.

El Sr. Pedro Pablo Kuczynski le debe una explicación clara y pública, punto por punto, al Perú. Encontremos una salida siguiendo las pautas constitucionales del Estado de derecho y el debido procedimiento. Está en cancha la renuncia o la vacancia presidencial, y puede estar en el paquete el adelanto de elecciones. En cualquier caso, quien lo suceda en el poder tiene que asumir francamente y como bandera la lucha franca contra la corrupción. Vivimos un dramático punto de inflexión para derrotar en democracia a los corruptos, o la patria seguirá siendo devorada por ellos.

 

Édgar Villanueva
15 de diciembre del 2017

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