Édgar Villanueva

Édgar Villanueva

¿Quo vadis Keiko Fujimori? (Parte I)

Sobre la convocatoria a PPK a la Comisión Lava Jato

¿Quo vadis Keiko Fujimori? (Parte I)
Édgar Villanueva
08 de diciembre del 2017

 

Tres cosas: ¿Está obligado el presidente a comparecer ante la Comisión Lava Jato? ¿Puede ser vacado el presidente por incapacidad moral, y busca eso el fujimorismo? De no ser así, ¿qué busca realmente Fuerza Popular con toda su ofensiva política?

Introito. La crisis política en las alturas se ahonda cada día más. Tendremos un fin de año iconoclasta, tal parece que estamos en un callejón oscuro; de la ofensiva política fujimorista contra el Gobierno, el TC y el Ministerio Público se ha pasado al golpe bajo, a la vendetta personal, tratando de involucrar a la esposa del presidente, Nancy Lange, creando la percepción pública que dicha Comisión está sesgada y actúa con bilis más que con neuronas.

Como en política no hay casualidades, que la Sra. Vilcatoma irrumpa en una sesión de la Comisión Lava Jato, a la que no pertenece, y puntualmente para pedir que se cite a la primera dama; con el antecedente de haber presentado, al día siguiente de la denuncia de Salaverry, otra denuncia constitucional contra el fiscal de la Nación, buscando su destitución e inhabilitación. Es obvio que todo eso, y seguro mucho más (como la renuncia exigida por misma parlamentaria a PPK ¡en claro globo de ensayo!), está bien articulado. Lo lamentable es que un buen parlamentario como Vitocho haya sido muy reactivo al hacer suyo el pedido, situación que es aprovechada por los fujimoristas para decir que ese acuerdo “no es de su autoría”. Bien haría Vitocho (de algún modo ya lo ha sugerido él) en pedir que se reconsidere este despropósito y se deje sin efecto esa citación.

Ya entrando en las materias objeto de este artículo, empezaremos diciendo que ha quedado absolutamente claro, desde el punto de vista legal-constitucional, que el presidente no está obligado a comparecer físicamente ante una comisión investigadora, (cosa distinta es que no pueda ser investigado). Salvo la opinión pertinaz de la presidenta de la Comisión (Bartra) y el coro partidario en el sentido de que “PPK sí está obligado”, todos los principales entendidos en la materia sustentan lo primero.

Si bien es verdad, como dijo Enrique Bernales, que “nada le impide al presidente comparecer ante la Comisión Lava Jato”, es también cierto que nada lo obliga a presentarse ante ella. En el mundo del derecho y de la política, cuando hay este tipo de controversias de interpretación, se recurre a la casuística, al precedente, a la jurisprudencia.

Veamos, por primera vez en historia de la República el 23 de marzo del 2005 una Comisión Investigadora (de Las Firmas Falsas, que presidí) fue recibida en Palacio, previa solicitud, por Alejandro Toledo para contestar un interrogatorio respecto a las imputaciones, evidencias y cargos que pesaban sobre él en ese proceso. Toledo, a diferencia de PPK, no solo era investigado por delitos presuntos anteriores a su mandato, sino por hechos graves de obstaculización de la investigación judicial y de la Comisión estando en pleno proceso, mediante una asociación ilícita, uso de dinero y otros recursos del Estado para impedir que se conozca la verdad; al grado de haber sustraído de la justicia a testigos claves, sacándolos ilegalmente a Venezuela, así como compra de testigos, coacción y varios etcéteras.

¿Fue obligado a comparecer Toledo?, voy a extractar el Acta de dicha reunión, que estoy seguro servirá como precedente para que, ojalá, ayude a zanjar de una vez este inútil debate y mostrar que, en todo caso, la controversia no es legal ni constitucional sino eminentemente política:

“El señor presidente constitucional de la República, doctor Alejandro Toledo Manrique: Señor presidente (Edgar Villanueva), señores congresistas, personal que acompaña a la Comisión, permítanme darles una bienvenida fraterna, democrática y sincera. Bienvenidos a esta casa, una casa de la democracia, en la cual cada uno de nosotros somos dueños por haber hecho algo.

Los recibo con un gran espíritu democrático. Esto, como ustedes, saben surge como una decisión personal del presidente en un asunto público. El 20 de enero, cuando a raíz del ruido sobre firmas falsas de País Posible (luego Perú Posible) salgo al frente y decido, señores, yo solo y democráticamente me ofrezco a contribuir a esclarecer el tema de País Posible ( Perú Posible).

Lo demás ustedes lo conocen. Recibí una carta el 15 de febrero, de parte suya, señor presidente (Edgar Villanueva), donde me solicita una audiencia, en donde me dice que dentro de mi agenda tenga a bien considerar una audiencia y si podría ser entre el 8 y 15 de marzo a las ocho de la mañana (…). Y por eso, señor presidente los recibimos con apertura, con franqueza y vamos a centrar y voy a hacer una exposición”

(Acta de la reunión sostenida entre la Comisión Investigadora del Congreso (….) y el presidente constitucional de la República (…) con la finalidad de que se absuelvan las preguntas que formulen los miembros de la Comisión Investigadora. 23 de marzo 2005, Salón Grau)

Es obvio que el presidente de entonces no estuvo ni fue obligado a comparecer ante la Comisión Investigadora por hechos anteriores a su mandato, ni pese a la gravedad de sus actos ilícitos en pleno ejercicio de sus funciones. Ahora emerge la interrogante ¿en estas circunstancias de crisis política, debe el presidente PPK recibir a la Comisión Lava Jato para ser interrogado? (Este artículo continuará).

 

Édgar Villanueva
08 de diciembre del 2017

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