Franco Germaná Inga

Franco Germaná Inga

¡Que la fuerza del mercado te acompañe!

¡Que la fuerza del mercado te acompañe!
Franco Germaná Inga
20 de septiembre del 2016

Sobre cómo poner las fuerzas del mercado al servicio del bien común.

Hay momentos en la vida en los que te das cuenta que vas madurando, y uno de ellos es cuando te vuelves titular de tu propia línea de celular y te empiezan a llegar recibos. Estando a pocos días de realizar el trámite para cambiar el contrato de mi línea móvil y pasar a figurar como el titular, quisiera empezar este artículo diciendo que he sido cliente de la misma empresa de telefonía móvil durante años, pero que técnicamente la cliente era mi madre. No obstante, he consumido los servicios del mismo operador telefónico desde que los celulares tenían pantalla azul y una antenita desplegable, por lo que puedo dar testimonio de la relación amor/odio que los consumidores tienen con sus empresas de telefonía móvil.

Como muchos, “heredé” sin cuestionamientos los servicios del operador que usaban mis padres cuando empecé a usar celular en el colegio. Después de todo, a esa edad, quién se preocupa por la empresa que te brinda el servicio, si pasas de estar incomunicado a tener la posibilidad de llamar a tus familiares y amigos al instante. Uno se encandila con la novedad. No obstante, a pesar de todos los beneficios, llega un momento en que la “luna de miel” de la novedad se pasa y uno se vuelve más exigente.

Conforme crecía empecé a notar las diferencias entre las dos empresas que había en el mercado: las tarifas eran diferentes, el saldo se acaba más rápido en una, la otra tenía mejor recepción en más lugares, entre otras. Luego, llegó un buen día en que, como muchos, juré cambiarme de operador, tras las numerosas veces en las que la llamada no entraba a mi celular por una mala señal. Simplemente me había cansado de estar saliendo a la calle para contestar una llamada. ¿Acaso no se llama telefonía móvil porque puedo contestar donde quiero?. La decisión estaba tomada, el cambio era inminente.

Sin embargo, en días recientes los mensajes odiosos que piden subir el plan contratado, cambiaron por otros más positivos como: “Tienes Whatsapp ilimitado por x meses”, “Puedes jugar Pokémon GO gratis” y, más recientemente, “Tienes Internet ilimitado hasta fin de año”. ¿A qué se debe este cambio repentino? ¿El operador se volvió súbitamente más bondadoso? ¿El gobierno dio una ley para que haya Pokémon Go libre? No, la respuesta es que hubo algo que antes no había o si había era deficiente: libre competencia.

Lo que pasó es que a Movistar y Claro, los otrora cómodos líderes del mercado, tienen que competir contra Bitel, Entel y Virgin Mobile. La lógica es simple: si no hay competencia, los servicios se vuelven malos, ya que las empresas no temen que el consumidor se vaya a otra empresa. En cambio, con competencia las empresas no pueden dormirse en sus laureles, tienen que mejorar su servicio para mantener la fidelidad de sus clientes. Y para ello tienen que ofrecer más por menos precio.

Los beneficios saltan a la vista. Para empezar, si más empresas entraron al mercado es porque han hecho análisis y concluido que, a pesar de la competencia, aún es negocio entrar al Perú, porque las empresas siguen teniendo ganancias. Luego, el Estado gana porque ahora cobrará impuestos de más empresas y, por ende, tendrá más recursos. Finalmente, pero más importante, el consumidor gana porque recibe beneficios, literalmente las empresas se pelean por uno (qué romántico, ¿no?).

Lamentablemente, por el hecho de que la libre competencia es beneficiosa, algunos tratan de argumentar que la solución es que no haya Estado o que este sea lo mínimo posible, porque siempre irremediablemente transtornará el mercado. No estoy de acuerdo. El Estado siempre será necesario; pero no cualquier Estado, sino un nuevo Estado. Uno que sea eficiente y “fuerte” en la protección de los derechos de la población y sus libertades públicas e individuales. Un Estado que sea moderno, desburocratizado, promotor del sector privado y generador de condiciones económicas y legales propicias para las inversiones.

En suma, creo que le daré una nueva oportunidad a mi operador. Hasta entonces, ¡que la fuerza del mercado te acompañe!

Franco Germaná Inga

@FrancoGermana

 
Franco Germaná Inga
20 de septiembre del 2016

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