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¿Por qué avanza el Movadef?

Columna

¿Por qué avanza el Movadef?

11 de Agosto del 2017

Falta hacer pedagogía y lucha ideológica contra su proyecto autoritario

Los líderes del Movadef, y el propio Abimael Guzmán en su celda, deben estar frotándose las manos por las torpezas que cometen casi todos los poderes del Estado al intentar vanamente derrotarlos. La peligrosa legitimidad que vienen obteniendo en diversos sectores sociales es también el efecto de reiterados errores cometidos, en parte por la presión que ejercen determinados sectores políticos y de la opinión pública para utilizar “el factor Movadef” como un elemento de polarización que favorezca a los sectores más conservadores.

El error de partida consiste en utilizar una estrategia como si Sendero Luminoso y su brazo legal, el Movadef, estuvieran en guerra, con acciones terroristas, lo cual no es cierto. Abimael y su entorno están haciendo fundamentalmente política, ofensiva ideológica, enraizamiento social y utilización de la propia legalidad del “estado burgués” que, por otro lado, ellos dicen combatir. De ese error fundamental deviene el otro: reducir el ataque al Movadef a una acción puramente punitiva, como aquella de intentar derrumbar el mausoleo de sus muertos en Comas. Hábilmente su abogado, Manuel Fajardo, en el Poder Judicial ha dicho enfáticamente: “Si quieren sacar esos muertos y destruir las tumbas, ¡háganlo!”. Esto indica que el siguiente paso será victimizarse frente a un eventual operativo dantesco de destrucción de aquel mausoleo que, para determinados sectores, aparecerá objetivamente como un abuso. Y para ellos solo les basta que un 15% de la población se indigne por ese hecho.

La actual huelga docente confirma lo que Carlos Iván Degregori decía en uno de sus estudios sobre Sendero Luminoso: “Ellos tienen también un discurso pedagógico”, con verdades elementales y fundamentalistas, pero que se dirigen a los sectores más pauperizados y con muy baja calidad educativa. Solo así se entiende que algunos de sus líderes hayan incorporado en la plataforma de los grupos regionales del SUTEP la derogatoria de la Ley Magisterial y de cualquier tipo de evaluación docente. Su discurso se orienta a establecer una polarización entre “maestros sindicalistas versus patronal estatal”, proyectando una racionalidad muy elemental en la que no tendría sentido un régimen meritocrático.

Otro error estratégico que comete el establishment, y que compromete a casi todos los partidos políticos, incluido sectores de la izquierda y Patria Roja, es pretender derrotar al Movadef desde las alturas, desde un statu quo desprestigiado por la corrupción, la impunidad y la alta desigualdad salarial en el Estado. Si los principales líderes de opinión y de los partidos creen que van a derrotar al Movadef como meros comentaristas de televisión desde la capital están equivocados. Es sintomático, por ejemplo, que para amplios sectores del magisterio nacional el desprestigio de Patria Roja, en la conducción del CEN del SUTEP, aparece como una expresión de altos privilegios. Un partido que se irroga de ser marxista leninista, pero que por casi 50 años se ha enriquecido de los fondos provenientes de la Derrama Magisterial y de las licencias sindicales. Algunos dirigentes de Patria Roja, ex diputados y senadores, viven de una jubilación de la llamada “cédula viva”, con sueldos equivalentes a los de un congresista actual. ¡Que tales revolucionarios!

La derrota de un proyecto fundamentalista y autoritario como el del Movadef requiere de un viraje estratégico en la manera de combatirlo, y por parte de todos los partidos democráticos, los líderes de opinión y del propio sector empresarial y mediático. El primer paso consiste en hacer pedagogía y lucha ideológica contra el proyecto autoritario en todas las universidades, en las asociaciones de padres de familia y en los medios locales y regionales. Los partidos democráticos deben comprometerse firmemente en esta tarea. La segunda decisión es no darle siempre tanta importancia al Movadef. Si algo quieren sus líderes es que se hable todos los días de ellos. A veces la estrategia del látigo de la indiferencia es mejor. Si algunos sectores conservadores de la sociedad creyeron que levantar el fantasma del terrorismo de Sendero Luminoso podía ser un argumento eficaz para consolidar su discurso, han terminado envueltos en una trampa y vienen convirtiéndose en los verdaderos propagandistas de la imagen de Movadef. Ahí están los resultados.

Otra decisión trascendental es forzar que las elecciones de los dirigentes del SUTEP y otros gremios —tanto a nivel local, regional como nacional— se realicen por voto universal, secreto y directo. Ese sería el mejor escenario para democratizar la vida sindical magisterial y que fluyan nuevas ideas, nuevos líderes. Sería un excelente espacio para desenmascarar la mediocridad oculta tras un discurso radical hueco y vacío de contenidos, y para mejorar la calidad de la enseñanza.

 

Neptalí Carpio