J. Eduardo Ponce Vivanco

J. Eduardo Ponce Vivanco

¡Por la libertad en Venezuela!

Trascendental reunión de cancilleres de América

¡Por la libertad en Venezuela!
J. Eduardo Ponce Vivanco
07 de agosto del 2017

Trascendental reunión de cancilleres de América

“Cuando la tiranía se hace ley, la rebelión es un derecho”. Con este lema de Bolívar —el libertador caricaturizado por la sangrienta “Tiranía del Siglo XXI”— se amotinó ayer un valeroso capitán de ejército que, esperemos, sea el ejemplo de muchos otros que deberían respaldar con su sacrificio a la muchedumbre de civiles que luchan todos los días contra los sicarios de Maduro, Cabello, Rodríguez, Padrino y las envilecidas fuerzas armadas “bolivarianas”, que han hecho suya la parodia revolucionaria del chavismo.

Este primer levantamiento militar (no creo que sea una cortina de humo, como se especula) coincide con la trascendental conferencia de cancilleres que se celebrará en Lima, donde se gestaría un gravitante grupo de contacto para contribuir a la liberación del pueblo venezolano. Torre Tagle tiene el mérito de haber logrado que las diplomacias de los estados dignos de la región den el primer gran paso para superar los obstáculos que maniatan a la OEA, donde no es posible alcanzar una mayoría que permita adoptar las sanciones previstas en la Carta Democrática Interamericana. Sobre este dique se alza la voz del secretario general Almagro, cuyo compromiso con la libertad en Venezuela lo ha llevado sumarse a los parlamentarios colombianos y chilenos que han denunciado a Maduro ante la Corte Penal Internacional. También se ha planteado en una moción del Apra, aprobada por el Congreso de la República.

Al más alto nivel diplomático, estarán representados en Lima los miembros de la Alianza del Pacífico (Perú, México, Chile y Colombia); y Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, miembros fundadores del Mercosur (que acaba de suspender la membresía de Venezuela), Canadá, Guatemala, Costa Rica, Panamá, Honduras, Jamaica, Guyana y Santa Lucía. Son los dieciséis estados que, hasta el momento, han acogido nuestra invitación. La iniciativa no puede ser más oportuna, y recuerda al llamado Grupo de Contadora (1983) y el posterior Grupo de Apoyo a Contadora (formado en Lima en 1985), constituidos por los ocho países que mediaron en los conflictos armados en Nicaragua, El Salvador y Guatemala.

Vivimos otros tiempos, y Venezuela —cogobernada por Cuba— es un problema mucho mayor. Pero el grupo regional en gestación es también mayor y nacerá con la voluntad férrea de enfrentar la crisis. La más relevante de sus aristas es la reacción internacional de respaldo que puede generar en otras regiones y organismos internacionales, que hasta ahora esperaban un liderazgo decidido en las Américas.

Entre las acciones a evaluar, el grupo de Lima debería considerar la conveniencia de abrir canales de conversación con tres poderosos aliados del chavismo: China, Rusia e Irán. Son sus financistas de último recurso, sus compañeros de la OPEP y se escudan en una interpretación cavernaria de la no intervención en asuntos internos. No sorprendería, pues, que empresas chinas o rusas anunciaran inversiones en los vastos recursos de petróleo pesado y minerales de la Faja del Orinoco, con las que Maduro los quiere comprometer para que lo sigan sosteniendo. Es de esperar que el peso y la sofisticación diplomática de Pekín y Moscú los salve de ese enorme e insostenible error político y económico. Aunque parezca inútil, no estaría de más hacer lo mismo con Cuba, cuya astuta y cínica diplomacia sabrá captar las proyecciones internacionales del cónclave limeño con mayor realismo que sus torpes discípulos de Caracas.

Todo indica que estamos entrando en la fase final del descalabro de la tiranía y del proyecto castrista que el remedo de Asamblea Constituyente pretenderá imponer en Venezuela. El líder de los sublevados en Valencia no ha sido arrestado y puede estar en condiciones de organizar una aventura guerrillera con el armamento tomado de la poderosa División Blindada. Su modesta jerarquía militar —ex capitán— prueba que los grados superiores son el principal sustento de la corrupción del régimen. Pero anticipa también que los niveles más numerosos de las FF. AA. podrían sumarse a una gesta de liberación auténticamente bolivariana, que confluiría con el trascendental esfuerzo diplomático que los cancilleres habrán de inaugurar en defensa de la libertad y la democracia en las Américas.
 

J. Eduardo Ponce Vivanco

J. Eduardo Ponce Vivanco
07 de agosto del 2017

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