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Paraguay: una reflexión muy personal

Columna

Paraguay: una reflexión muy personal

7 de Abril del 2017

Crecimiento económico y crisis política

Hace unos días tuve la oportunidad de visitar la ciudad de Asunción y me encontré en medio de las protestas que llevaron a un numeroso grupo de manifestantes a quemar el Congreso, debido al intento del actual presidente de modificar la actual Constitución con el fin de permitir la reelección presidencial.

No pude conocer la ciudad debido a que estuve en reuniones permanentemente; así que sería injusto que me pronuncie sobre la belleza de la ciudad o la calidad de vida de la población. Sí puedo contarles que estuve presente el día 31 en la presentación de la “marca Paraguay”, a través de la cual los funcionarios del gobierno paraguayo dieron a conocer la oferta energética, hidráulica y alimenticia que brinda al resto del mundo. Como ellos mismos señalaron “Paraguay es la despensa del mundo”. Y este hecho se ratifica si se analizan los indicadores económicos, según los cuales el PBI viene creciendo al 4% promedio al año.

No obstante, la situación laboral todavía es delicada, pues este mercado mostró en el 2016 que el número de trabajadores ocupados cayó con respecto al mismo trimestre del 2015, lo que determinó que la tasa de desempleo se eleve al 9% (del 6.7% que representó en el 2015). La población en las calles está descontenta pues aún no sienten los beneficios del crecimiento económico, y resulta fundamental respetar la institucionalidad de la democracia y de la Constitución vigente. Es un derecho fundamental de los ciudadanos elegir al gobierno que represente sus preocupaciones y objetivos de cara al próximo decenio.

Las perspectivas económicas son alentadoras en la medida que Paraguay logre, en paralelo a este crecimiento económico, una distribución de ingresos más equitativa. Esto supone invertir en la educación de la población, mayoritariamente joven, y en actividades intensivas en tecnología e innovación. Pero también pone en el tapete que Paraguay tiene que combatir la delincuencia, que hoy día está presente en sus calles; y también enfrentar al narcotráfico, que al 2016 ya no solo utiliza este país como canal de comercialización, sino que lo ha convertido en uno de los principales productores de marihuana.

Paraguay no es sino la representación de los problemas que hoy muchos otros países de América Latina padecen. Si se hiciera una lista, seguro encontraríamos algunos países más avanzados que otros; pero siempre con muchas semejanzas. Aún no hemos encontrado la manera crecer económicamente de forma sostenida y diversificada, lo que permitiría el acceso, en igualdad de condiciones, de toda la población a servicios de salud, educación y pensiones de calidad. Y esto debe preocuparnos porque puede llevarnos a retrocesos significativos y a promesas gubernamentales incumplibles, solo producto de demagogia o presiones políticas, como ya viene ocurriendo en algunos países de la región.

 

Giovanna Prialé Reyes