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Odebrecht y la estrategia del silencio de la izquierda

Columna

Odebrecht y la estrategia del silencio de la izquierda

3 de Enero del 2017

La izquierda calla en todos los idiomas

Según la justicia norteamericana Odebrecht habría pagado US$ 29 millones a funcionarios públicos durante el 2005-2014. Es decir, durante los ùltimos tres gobierno post fujimorato -Alejandro Toledo, Alan García y Ollanta Humala, la empresa brasilera sobornó a políticos y funcionarios de primera línea de las gestiones pasadas, rompió la mano como se dice. Pues bien, mientras algunos ex militantes y dirigentes chakanos han salido a poner el parche y deslindar responsabilidades en tanto que en el Partido Aprista hay un bronca interna descomunal para conocer quiénes fueron los los “compañeros” sobornados, la izquierda peruana y el humalismo han hecho mutis. ¿A qué se debe el silencio casi sepulcral de la izquierda peruana tan comúnmente vozarrona ante las denuncias de corrupción brasileña?

Muy sencillo. La izquierda peruana quiere pasar desapercibida ya que también estaría comprometida con los casos de corrupción de las empresas brasileñas. La izquierda pretende que sus medios de comunicación y periodistas afines con sus titulares y periodicazos se dirijan en contra de chakanos y apristas soslayando la gestión villaranista y el humalismo. Los buenos asesores polìticos aconsejan que el silencio también es un estrategia y la izquierda peruana prefiere quedarse callada ante la tormenta política. Pero no se puede tapar el sol con un solo dedo. Ahora surgen varias preguntas entre ellas algunas: ¿cómo se financió la campaña de 2006 y de 2011 de un Ollanta Humala tirado hacia la esquina chavista? ¿Cómo hizo Ollanta y Nadine para vivir cómodamente durante ese quinquenio completo? ¿Cómo se financió la campaña de Susana Villarán a la alcaldía de Lima?  ¿Quién o quiénes pagaron la estrategia contra la revocatoria? ¿Quién pagaba el chalet de Felipe Belisario Warmus, alias Luis Favre, en un lujoso hotel? Bueno pues, la izquierda peruana tiene que responder estas y otras preguntas.

Es  bueno recordar que la izquierda peruana tiene por costumbre reservarse el papel de la guardiana de la moral y de la ley. Ojalá y luego de toda la investigación se difumine de una vez el halo de santidad del que la izquierda peruana hace ínfulas y galas sin desparpajo.

Ahora bien, la trama Odebrecht también revela que la gran estrategia sudamericana del capitalismo nacionalista brasileño tuvo como base una enorme red de corrupción.Durante el gobierno de Lula se puso en marcha una estrategia para exportar un modelo social y económico con cierto tufo geopolítico (el denominado subimperialismo) a toda Latinoamérica (US$ 788 millones en sobornos). El espolón de proa de la estrategia lulista lo representaron las empresas brasileñas Odebrecht, OAS y Correa Camargo. Si bien los sobornos no distinguen colores políticos los países gobernados por la izquierda hicieron jugosos negocios con los brasileños: Venezuela US$ 98 millones, a Ecuador US$ 33 millones y a Argentina US$ 35 millones. Solo Uruguay y Bolivia (ambos con gobierno de izquierda) no estarían envueltos dentro de la trama de corrupción. Supongo que el rígido Álvaro García Linera, vicepresidente boliviano, impidió tal soborno.

Ya sabemos que el modelo lulista se construyó sobre una base de corrupción descontrolada y sorprendente para desplegarse por todo Sudamérica (¿quién y cómo se paga el Foro de Sao Paulo?). A propósito del modelo social tan aplaudido también se conoce que la clase media emergente durante los gobiernos de Lula y Dilma empiezan a volver a los lugares de pobreza.

La izquierda peruana quiere pasar por agua caliente. De allí que están muy callados y tiene medios de la gran concentración para lograr el objetivo. ¿Podrán? A ver dijo un ciego.

Por Iván Arenas