Guillermo Vidalón

Guillermo Vidalón

Mejores servicios públicos, pero ¿cómo los financiamos?

El desarrollo de proyectos mineros mejora la calidad de vida de la población

Mejores servicios públicos, pero ¿cómo los financiamos?
Guillermo Vidalón
09 de mayo del 2018

 

Sin lugar a dudas, es loable la actitud de nuestros gobernantes de querer mejorar la calidad de los servicios de educación, salud y la infraestructura del país. No obstante, las cuentas fiscales revelan un déficit creciente. ¿Cómo hacer que lo deseable se haga posible si al mismo tiempo dilatamos la toma de decisiones sobre importantes proyectos de inversión.

Se requiere recaudar más, pero la alternativa viable y sostenida va más allá de incrementar los sistemas de control de la evasión y elusión. Mientras el ritmo de crecimiento de la economía es cada vez más lento por falta de inversión, lo lógico es que la economía continúe contrayéndose y, en consecuencia, la recaudación disminuya.

Durante los últimos siete años, las decisiones de inversión se han postergado o disminuido significativamente. ¿Cuáles fueron las razones para que ello suceda? La incertidumbre ocasionada por la falta de convicción en las bondades de la inversión, principalmente durante el gobierno humalista; y el errado enfoque del ex presidente Kuczynski, quien se apoyó en la minoría que lo hizo llegar al poder, la que boicoteó su gobierno casi desde el primer momento que asumió el mandato.

Cinco años en que se trajo abajo la inversión minera bajo la engañosa frase de “El agua o el oro”. El resultado fue convertir a Cajamarca en la región más pobre del Perú y pasar de un crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI) nacional anual de 8% a menos de 4%. Sumando eso a los dos años dubitativos del pepekausismo, ha dado como resultado el incremento de la pobreza, la elevación del desempleo (sobre todo juvenil), el incremento de la informalidad y el creciente déficit fiscal. Todo lo que ha motivado el recorte del gasto corriente por parte de la administración Vizcarra-Villanueva.

¿Qué hacer? Basta revisar los resultados económicos y sociales de la inversión minera en Apurímac. El desarrollo del proyecto Las Bambas ha mejorado significativamente los indicadores económicos y sociales en dicha región. Algo similar ocurrió en Arequipa con la concreción de la expansión de Cerro Verde y la próxima culminación de la ampliación Toquepala, en Tacna, entre otros proyectos mineros.

Sin embargo, existe un proyecto listo para arrancar, que representa una inversión de US$ 1,400 millones: el proyecto Tía María en la provincia de Islay (Arequipa). Pero el Gobierno se muestra dubitativo porque existe un grupo de opositores a la ejecución de dicha inversión. Si el desarrollo de proyectos mineros ha demostrado que, en suma, mejora la calidad de vida de las personas, ¿por qué especular sobre entorno a un resultado diferente en el caso de Tía María?

El Perú es un país esencialmente minero por las características geográficas de su territorio. Lo importante es aprovechar dicho potencial natural para convertirlo, precisamente, en una palanca de desarrollo. Los recursos que aportará al fisco la mayor producción minera permitirán financiar aquello que anhelamos todo; principalmente una mejor educación. De lo contrario, el sueño del Perú de ser un país desarrollado se postergará indefinidamente porque no tomamos las decisiones que el país requiere.

 

Guillermo Vidalón
09 de mayo del 2018

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