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Los peligrosos antisistema

Columna

Los peligrosos antisistema

1 de Noviembre del 2016

Nada más antisistema que los ministros ineficientes y los funcionarios medrosos

Con Ollanta Humala, y recientemente con Verónika Mendoza y Marco Arana, los peruanos pasamos el susto de los antisistema. Son representantes de grupos políticos que aparecen proponiendo un regreso al Estado empresario, basados en un falso nacionalismo, en principios ancestrales o en una lucha contra las industrias extractivas. En las elecciones de este año, la mayoría ha rechazado estas propuestas reafirmando el camino iniciado en 1990. Pero los enemigos del mercado son hoy en día los que se encuentran al interior del mismo. Desde funcionarios medrosos hasta empresarios mercantilistas, son responsables del descrédito de un modelo económico que ha permitido sacar a más peruanos de la pobreza que en cualquier otro periodo de la República.

Quizás lo que más daño haga al modelo, porque le resta credibilidad a los líderes, es la corrupción. Por ejemplo, el descubierto caso del asesor presidencial Carlos Moreno afecta el modelo de participación de privados en los servicios de salud pública construido durante los últimos años. A partir de Moreno se generaliza afirmando que la intervención de privados solo favorece el lucro, sin darse cuenta de que también favorece la atención pronta de los enfermos.

Pero no hay nada más antisistema que los ministros ineficientes, que los funcionarios medrosos, que la inmovilidad que propician sistemas de control. El bajón presidencial de diez puntos en el último mes tiene claros responsables: la ministra de Salud y el ministro del Interior. Luego de tres meses de gobierno es inaceptable la situación de desabastecimiento en que se encuentran los hospitales del Estado, y la ministra ha afirmado que la situación se prolongará hasta fin de año. Pero los enfermos mueren si no reciben atención, y no hay forma de volverlos a la vida. Y los ciudadanos reclaman. Un país con recursos no puede permitirse la situación en la que se encuentra la salud pública, que no espera de procesos de adquisiciones.

Pero quizás lo que produce daño de carácter mortal al modelo económico son las prácticas antimercado de las empresas. Las farmacias son un caso, pero los grandes supermercados son otro. Indecopi se ha tomado ocho años de investigación para resolver administrativamente en primera instancia. Pruebas contundentes, como son los correos electrónicos que organizaban el cartel de precios no necesitaban de tantos años. ¿Cuánto tiempo se tomarán para investigar a los supermercados que han estado estafando a sus clientes cobrándoles precios por encima de lo ofertado? Justicia que no llega a tiempo no es justicia. Y hay sectores como el de los bancos, a los cuales el Estado se niega a corregir sus excesos.

¿Y el silencio? ¿Ha escuchado a la ministra o al presidente pronunciarse sobre el tema? Se ha hecho un escándalo de esto en el Congreso? ¿Han dicho algo los entes gremiales? CONFIEP y su comité anticorrupción, la Sociedad Nacional de Industrias que promovía la responsabilidad penal de las empresas, Comex que agrupa a los que se ocupan del negocio retail. Estos son verdaderos antisistema, con su silencio cómplice.

Juan Carlos Valdivia