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La urgente necesidad de repensar nuestro modelo de secundaria

Columna

La urgente necesidad de repensar nuestro modelo de secundaria

13 de Marzo del 2017

El actual modelo está quebrado y resulta obsoleto

 

Querido lector, le pido que por unos instantes recuerde cuando estudiaba en la secundaria. No solo en lo que hacía los fines de semana, sino en el colegio, en las clases, en la experiencia y lo que esta le ofrecía. Si pudiéramos empaquetar todas esas experiencias, las pusiéramos en un anaquel y las viéramos en conjunto nos daríamos cuenta de que la experiencia de la secundaria en nuestro país ha pasado intocada los últimos setenta u ochenta años. A diferencia de cómo se vive hoy en día la experiencia de la inicial y de la primaria, que han pasado por sendos procesos de cambio y modificación; la oferta de formación de la secundaria se ha quedado congelada en el tiempo.

 

Una de las grandes líneas de investigación, con mucho arraigo en nuestro país y al mismo tiempo con grandes cantidades de evidencia, es aquella centrada en la desconexión entre la secundaria y el mercado de trabajo (y el de las universidades, agregaría). La mejor forma de resumir esta desconexión sería con la frase, casi mantra de las empresas: “El sistema educativo no me da las personas que necesito para mi compañía”. Una enorme parte del problema que explica a dicha frase es que nuestro modelo de secundaria, ese que hemos venido implementando en el país desde hace ochenta años, no ha cambiado. O en todo caso, los niveles de cambio han sido mínimos, casi de maquillaje. Como, por ejemplo, que en vez de que los profesores vayan a los salones de clase, sean los estudiantes los que van al salón especializado del profesor.

 

El modelo de secundaria que venimos usando e implementando, y en el que estamos invirtiendo ingentes cantidades de recursos monetarios y de personas, es básicamente el mismo que el de la década de los cincuenta del siglo pasado. Es decir, un modelo quebrado en su esencia, dado que no brinda lo que nuestros adolescentes y jóvenes necesitan. Y si comenzamos a mirar las necesidades específicas de la secundaria rural, de la secundaria de la selva, de la secundaria urbana, puesto que se requieren sets de habilidades y competencias distintas para ambientes disímiles, comprobaremos que solo hay una secundaria para todos, cumpliendo la consabida frase de “one size fits for all”.

 

En medio de este escenario tenemos el caso de los COAR, que son los Colegios de Alto Rendimiento. Si bien estos COAR son un modelo gratamente novedoso en el panorama de nuestro país, son apenas 25 repartidos en todas las regiones de nuestro país y que atienden a algo más de 5,000 estudiantes. Sin embargo, estas cifras languidecen cuando miramos las cifras reales: dos millones y medio de estudiantes, 14,000 escuelas públicas y privadas, y 195,000 docentes involucrados en el nivel secundario.

 

Las consecuencias de no hacer realmente una reconstitución profunda del modelo de la secundaria pueden comprometer el futuro del país. De no hacer dicho cambio vamos a sufrir todos los peruanos, particularmente en dos líneas centrales: la matriz económica y la participación ciudadana en la democracia. Creo que no podemos continuar hundiendo recursos, esfuerzos y talento de personas en el nivel de secundaria cuando no nos da a, todos los peruanos, lo que requerimos. Nuestro actual modelo de secundaria está quebrado y necesita ser transformado.

 

Paul Neyra