Raúl Mendoza Cánepa

Raúl Mendoza Cánepa

La teoría del todo

En el sentimiento reside aquella verdad que necesitamos para vivir

La teoría del todo
Raúl Mendoza Cánepa
23 de abril del 2018

 

Resulta curioso cómo solemos responder con categorías a preguntas que nos atañen en lo subjetivo. Si preguntan sobre el matrimonio habrá algunos que afirmen con arrogancia que es una institución inútil y perniciosa porque recorta la libertad y genera un vínculo que adquiere cierta espesura con el tiempo. Otros responderán que es una institución que nos permite (usando fuera de contexto la frase de Octavio Paz) tener alas, pero también echar raíces. Como señalaba Kierkegaard, nos permite procrear y evadir la soledad. Cumple con la aspiración de fusionarnos, una propensión vital que Fromm desentrañó en El arte de amar.

Probablemente Tolstoi respondería como el primer grupo, y no porque tenga razón sino porque su referente real fue dramático y trágico. Su vida marital fue un desastre y solo la microhistoria, que ignoramos, se reserva el secreto. Tan mal le fue que para escapar de su mujer, abandonó enfermo su casa en una noche invernal para dar a morir en una estación de tren. Ana Karenina nos retrata la infelicidad conyugal, y ella morirá precisamente en los rieles de un tren. La vida imitando al arte. Tolstoi casi exclamaba: “No te cases, amigo mío, no te cases. Te lo aconsejo de todo corazón. Al menos no lo hagas hasta que puedas decir que has hecho cuanto has podido, y hasta que no dejes de estar enamorado de la mujer que vayas a elegir; hasta que la veas tal como es, pues de otro modo te equivocarás irremediablemente. Cásate cuando seas viejo y no sirvas para nada… De lo contrario, se destruirá todo lo bueno y elevado que hay en ti. Todo se disipará en nimiedades”.

Salvando distancias y tiempos, es fácil preguntarse qué hubiera respondido el predicador Norman Vincent Peale, quien —casado con una mujer que, además, era buena cómplice, socia y amiga— pudo hallar la felicidad dentro de casa. Quizás el religioso teorizaría sobre las bondades del matrimonio en base, nuevamente, a su propia experiencia. Se sabe que varios editores habían rechazado el manuscrito de su libro El poder del pensamiento positivo, que años después llegaría a ser best seller y a vender millones de copias por el mundo solo por una razón: cuando el predicador se dio por vencido echó el manuscrito a un bote de basura y le prohibió a Ruth, su mujer, extraerlo. Allí se debía quedar. Ella, con astucia, tomó la palabra, pero también el bote y lo llevó hasta la oficina de un editor, que extrañado vio el recipiente y perplejo extrajo el paquete de su interior. Tras leerlo detenidamente decidió publicarlo. Leyenda o historia, la opinión de Peale sobre el matrimonio tendría que convertir la experiencia en una categoría buena.

¿Qué piensa del matrimonio una mujer maltratada? Quizás asuma que es una institución deleznable. Alguna vez, un ya ausente maestro de teatro ensayó una frase que me hizo dudar de muchas de mis concepciones fáciles, pues eran (sirve Ortega en este acápite) mis circunstancias convertidas en teorías, porque “yo soy yo y mis circunstancias”. O más precisamente, y a tenor de la frase del maestro ausente: “Somos el resultado de toda nuestra historia biopsicosocial”. Si es así, mis conceptos del universo, mi ideología y hasta mi fe no están superpuestos, forman parte de mí desde que me los inocularon sin que yo reparara o consintiera en ello. Cada experiencia, cada enseñanza, cada libro y cada dolor forman no solo mi ser, sino mi concepto del mundo. Cuando el liberal, el conservador, el socialista o lo que sea en cualquier disciplina, fulminan cualquier argumento en contra y tornan en irrefutables sus palabras, solo nos engañan con su arrogancia; y lo que es peor, se engañan, porque lo que creen les ha sido inyectado desde la experiencia. Deben volver a cero, reexaminarse, deconstruirse, practicar la falsación a la que se refería Popper, abrirse a la duda metódica, a la prueba persistente y la refutación de otros. Sano es leer a aquellos con los que no estamos de acuerdo.

“El punto de vista crea el objeto”, decía Saussure. Suena complicado para la vida, por lo que más fácil que creer que se sabe resulta sentir. En el sentimiento reside la verdad, al menos aquello que nos es fundamental y que necesitamos para vivir.

 

Raúl Mendoza Cánepa
23 de abril del 2018

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